Los ciudadanos deciden hacerse responsables de su propia seguridad alimentaria

BioCultura ha cerrado sus puertas tras 4 días de intensa actividad y de apuesta por el consumo responsable. Consigue un año más llenar dos pabellones en Ifema de empresas y personas comprometidas con la salud y con el medio ambiente. Los ciudadanos responden una vez más a la llamada de BioCultura y de la consciencia.

Seguimos haciendo balance de un sector que se expande y pedimos responsabilidad a administraciones, empresas y ciudadanos como agentes imprescindibles para un cambio absoluto de paradigma. Necesitamos una nueva sociedad y no podremos conseguirlo sin la implicación, el compromiso y la complicidad de todos. Según la directora de la feria, Angeles Parra, “no podemos permanecer inmóviles: miles de científicos ya han declarado que nos encontramos ante una situación de emergencia y colapso climático. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de aumento de enfermedades que tienen su origen en la mala alimentación, y otras como la ONU aseguran que solo se podrá acabar con el hambre en el mundo y alimentar a la población mundial si basamos nuestra producción en métodos agroecológicos”.

La cosa está clara. Entonces, ¿a qué esperamos?

BioCultura se ha adelantado solo unos días a la Cumbre Mundial del Clima que se celebrará también en Madrid Ifema. Desde la Asociación Vida Sana, entidad sin ánimo de lucro organizadora de BioCultura, comentan: “Nos alegra esta coincidencia en fechas, pero hay que decir que desde los años 80 nuestra entidad ha trabajado sin cesar por convertir la alimentación ecológica en un factor transformador de la sociedad hacia un mundo más sostenible, más justo, más ético y, sobre todo, más consciente”. Y añaden: “Para las grandes empresas y estamentos políticos, esto no significa nada y ven los productos ecológicos sólo como una oportunidad de negocio o de ‘marketing verde y lavado de cara’. Un craso error cuando la población mundial está despertando ante la crisis climática que ya tenemos encima. Cada uno de nosotros, con sus hábitos de compra, puede decantar el mundo hacia una sociedad más justa y respetuosa con la Naturaleza o, por el contrario, puede contribuir a la degradación de Gaia. Si hablamos de mitigar el cambio climático, la agricultura y la ganadería orgánicas enfrían el clima y conservan población en entornos rurales, lo que ayuda a que el mundo rural siga vivo y no sea pasto de las llamas. El carro de la compra ya es una forma de carro de combate, que sirve para plantarle cara a un sistema que está destrozando el planeta y las sociedades humanas. La rebelión hacia un mundo más sostenible y justo empieza en nuestro consumo diario”.

COMUNIDAD PROTAGONISTA

En esta edición, la Comunitat Valenciana ha sido elegida como autonomía protagonista, no solo porque el Comité de Agricultura Ecològica de la Comunitat Valenciana (CAECV), la autoridad de control encargada de certificar los productos agroalimentarios ecológicos en la Comunitat Valenciana, cumpla 25 años como entidad pública de certificación, sino también porque la región lleva ya varios años siendo la autonomía que más crece en número de operadores y superficie certificada de toda España.

José Antonio Rico, presidente del CAECV, ha señalado que “la Superficie Agraria Útil (SAU) certificada en la Comunitat Valenciana está muy por encima de la media nacional. Mientras que al cierre de 2018 la SAU media nacional se sitúa en el 9,7%, en nuestra comunidad alcanza el 13,9%, más de cuatro puntos por encima de la media del resto de España”.

El presidente del CAECV estuvo acompañado durante la inauguración oficial de la feria por la directora de BioCultura, Ángeles Parra; el director general de Industrias Agroalimentarias del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, José Miguel Herrero; el viceconsejero de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid, Mariano González; y el director general de Desarrollo Rural de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, David Torres. Todos coincidieron en que la producción ecológica tiene un futuro importante por delante y en que es imprescindible apoyarla por parte de las administraciones públicas, ya que es la producción que cumple con todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

LAS ACTIVIDADES PARALELAS

En BioCultura Madrid 2019 ha habido de todo, tiempo para mostrar datos, estudios, estadísticas, tiempo para la reflexión y el debate, tiempo y espacios para aprender, para compartir… Todo ello a través de las cerca de 400  actividades paralelas celebradas. Especial interés han tenido las actividades para profesionales bajo el prisma de soluciones industriales para la transición al residuo cero. La charla del Dr. Nicolás Olea sobre los peligros como los disruptores endocrinos que provocan componentes sintéticos presentes en muchas sustancias como los plásticos o resinas se saldó con un aforo lleno y gente fuera de la sala. El Dr. Karmelo Bizkarra o la Dra. Odile Rodríguez, mostrándonos una mejor forma de alimentarse, también convocaron a cientos de ciudadanos. Los cerca de 40 ecochefs que han circulado por los showcookings con propuestas de cocina creativa, y también terapéutica o funcional, también obtuvieron un gran éxito.

BioCultura se muestra como el manual para el cambio. Es quizá este su mayor valor: educar en consumo. Y para ello es imprescindible estar bien informado y utilizar todas las artes y las ciencias en este cometido… Así que ha habido de todo: charlas técnicas y científicas, talleres de cocina, festival para público infantil-familiar, y también música y poesía.

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