Padrinos de excepción en la vendimia de Finca La Hoya

Esta semana nos hemos encontrado en Finca la Hoya vendimiadores de excepción. Ambos por su afición y devoción al vino, podrían ser padrinos de la vendimia.

Se trata, según vemos en las imágenes, de José Caballero Gallego, José Salvador Caballero y Paco Gandía que abrieron la campaña  2019. El primero viticultor y propietario de Finca la Hoya. El segundo, su hijo, enólogo y copartícipe de las nuevas técnicas de viticultura y el tercero por regentar el restaurante Paco Gandia, en Pinoso.

Paco Gandía, José Salvador y Jose Caballero

Los Viñedos y la Bodega de Finca la Hoya se localiza en la Cañada de la Leña, muy cerca a los municipios de Algueña y Pinoso un lugar donde las uvas de las variedades, Garnacha y Monastrell; ambas con certificación ecológica, comparten un terreno de 10 Hectáreas y por ello conviven en la misma tierra, los mismos terruños y todo lo necesario para que sus cepas de vaso y pié franco den unos caldos exclusivos.

 

DOS MARCAS

Cuando la vendimia se ha realizado y los vinos de variedades Garnacha y Monastrell por separado, están en su punto óptimo, José Salvador Caballero los embotella. Aunque este ilicitano sabe de primera mano que sus uvas han crecido juntas, el motivo de su separación tiene que ver con sus dos marcas. Una muy fiera “Besos de Lobo” pero su ferocidad desaparece cuando se prueba, el ímpetu del color de la Garnacha y el Buqué te anima a tener este vino siempre a mano. La otra marca “Palos de Viento” es donde el vidrio mima la Monastrell, es uno de esos vinos, que cuando se cata ya no hace añadir nada. Aún teniendo jefes, la Monastrell es la Jefa y más es la zona donde se cría.

Palos de Viento y Besos de Lobo, marcas de Finca La Hoya | ecoactiva

FINCA LA HOYA

Finca la Hoya, a la falda de la Sierra del mismo nombre y Morachuelas, es un paraje rural del sureste español, situado entre las provincias de Murcia y Alicante. Un paraje singular, semilla para los vinos que se cuentan, gracias al cuidado de la tradición, a la apuesta por la sostenibilidad y al empeño de una familia en maridar memoria y relato.

Viticultores desde 1972, con el empeño y satisfacción de seguir cuidando este lugar, contarlo y compartirlo en 2016  reformaron la antigua bodega y hoy sus paredes vuelven a rezumar vino y vida. Comienza hoy la elaboración de nuestra cuarta añada , la 2019 que a buen seguro nos deparará grandes momentos de disfrute gracias a la buena calidad y a la buena maduración de nuestras uvas.

 

JB | ecoactiva

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