La última PAC antes del desierto

(Artículos opinión de Damiel Torres Fernandez. Técnico de la Fundación Global Nature)

Si la situación que vivimos en el contexto de la PAC fuera un chiste, y les aseguro que no lo es, podríamos recitar lo siguiente: “Se abre el telón y vemos una región con un déficit hídrico en aumento, elevadas tasas de erosión, incapacidad del suelo para retener el agua, problemas de polinización y una política agraria “en obras”. Se cierra el telón, ¿cómo se llama la película?” La respuesta bien podría ser: “La última PAC antes del desierto”.

Pero hablemos, con seriedad, del contexto. En España, la temperatura máxima media aumentará en el S. XXI entre 2,1 y 5,8º C y la temperatura mínima media lo hará de 1,6 a 4,3º C. Las olas de calor se alargarán y las tendencias en precipitaciones reducirán su frecuencia y aumentarán su intensidad. Esto se traducirá en un mayor estrés hídrico, pérdida de suelo fértil y, en definitiva, un menor rendimiento agrícola. Las tasas de erosión en cultivos herbáceos se sitúan por encima de las 10 toneladas por hectárea en gran parte del sur de Europa. En cultivos permanentes las pérdidas de suelo suelen superar las 40 toneladas por hectárea en suelo desnudo, llegando incluso a las 200 en terrenos con mayor pendiente. El consumo de fertilizantes minerales se encuentra al alza, y varios países presentan una tendencia al aumento en el uso de pesticidas: 5,2% en el caso de España, 17,4% en Francia y 26,5% en el caso de Austria. En resumen, si consideramos el coste del suelo que perdemos con tasas de erosión de 40 toneladas por hectárea, el resultado es pérdidas de 2.600 € por hectárea y año, inasumible para un agricultor.

Y este desierto avanza como el enemigo común número uno, aunque no lo identifiquemos como tal de forma conjunta. Y lo seguirá haciendo si no reducimos: la superficie de suelo que se encuentra desnudo cada año; el abuso en fertilización mineral, con el que reducimos el contenido en carbono y materia orgánica de nuestros suelos, lo que afecta a la cantidad de agua que pueden infiltrar, retener y ofrecer al cultivo cuando más lo necesita; y el uso de pesticidas, con el que se desploman las tasas de polinización y de control biológico de las plagas que afectan a nuestros cultivos. En definitiva, todos estos indicadores nos muestran que tendremos menor resiliencia y rentabilidad de las explotaciones agrarias, menor seguridad alimentaria y empobrecimiento de nuestro patrimonio natural.

Ante estos datos tan ilustrativos, nos preguntamos ¿es tan difícil entender que cuando se habla de la pérdida de biodiversidad, entendida como cantidad y diversidad de organismos presentes en un ecosistema, también se considera la antropo-biodiversidad, entendida como la cantidad y diversidad de seres humanos que lo habitan? Agricultores, ganaderos, sindicatos, industria, ecologistas y profesionales de la administración, ¿qué va a hacer esta desertificación con todos vosotros?

Es el momento de enfrentarnos a nuestra Política Agrícola Común (PAC) y decirle, ¿qué vamos a hacer con una condicionalidad reforzada si finalmente no contempla la rotación de cultivos como escudo ante la degradación, o evitar suelo desnudo en los periodos más sensibles, o si el uso de herramientas para gestión de nutrientes es voluntario? ¿Cómo forjamos unos eco-esquemas potentes a nivel nacional con menos del 30% del presupuesto en el primer pilar? ¿Cómo pretendemos vencer si los fondos para nuestras flechas más precisas, las medidas agroambientales, se ven reducidos de una manera tan drástica? ¿Es que hemos dado ya la batalla por perdida?

Fundación Global Nature sigue en la lucha y esta pasada semana ha estado ante las puertas del Parlamento Europeo, con agricultores, ganaderos, diferentes entidades y la ciudadanía, en general, de Europa. El objetivo es trasladar esta situación al Parlamento. Porque es una lástima que el agricultor sienta amenazada su producción por las medidas medioambientales, sin darse cuenta de que también pueden ser su aliado. Es también un paso atrás que un determinado grupo ecologista no entienda que las medidas a implementar en una explotación han de tener también en cuenta los rendimientos del cultivo.

Existen soluciones que empiezan por mirar al suelo

Las soluciones existen y, en parte, pasan por entender que el elemento clave es el suelo: como fuente de vida, riqueza y patrimonio natural. Las características de este suelo para constituir nuestra mejor arma han de ser: fertilidad, (química, física y biológica), alto contenido en carbono y materia orgánica, alta capacidad de infiltración y retención de agua, abundancia y profundidad. En esta misma línea, debemos consensuar que en la región meridional (una de las más castigadas por el cambio climático a nivel mundial) estas características sólo se cumplirán a través de medidas como la rotación de cultivos a nivel de parcela y la diversificación de cultivos a nivel de explotación, la implementación de cubiertas vegetales, un aumento de las enmiendas orgánicas y la máxima imperante de mantener el suelo cubierto el mayor periodo de tiempo posible.

Cabe añadir que disponemos de herramientas y metodologías testadas a pie de campo que permiten poner cara a todos estos retos climáticos en cada cuadrícula de 25×25 km del territorio europeo. Asimismo, pueden bajar a nivel de explotación agraria en cada una de esas cuadrículas, atender sus especificidades y desarrollar un plan de acción de adaptación a este cambio climático, como los desarrollados, por ejemplo, por Fundación Global Nature en el proyecto Agriadapt. ¿Por qué no se ha empezado ya a desarrollar un mapa de riesgos por regiones que nos ayude tanto a la adaptación de las explotaciones como a la toma de decisiones informadas en políticas como la PAC? Existen los medios para hacerlo, por lo que la respuesta sólo apunta a la ausencia de fondos o de voluntad, aunque no olvidemos que lo segundo controla lo primero.

Campo con restos de siembra

En este momento, los Estados Miembros en el Consejo de Agricultura y el Parlamento Europeo están considerando reducir o flexibilizar los objetivos medioambientales y climáticos de la condicionalidad reforzada de la PAC post-2020, concretamente los de protección del suelo, rotaciones e infraestructuras ecológicas, con el grave perjuicio que ello supondría para la sostenibilidad de la agricultura española en escenarios de cambio climático. Además, el Comité de Agricultura y Desarrollo Rural y el Comité de Medio Ambiente del propio Parlamento Europeo tienen serios problemas para ponerse de acuerdo en el rumbo a seguir. Sin embargo, no hay razón para la desesperanza. Lo que define un escenario son los conflictos que surgen entre los diferentes actores, y una vez estamos definidos, es un buen momento para que nuestra definición les ponga remedio. Para ello, es de vital importancia que ningún actor desaparezca de la escena, pues el buen resultado de la obra depende de la aportación de todos y cada uno de ellos. Nadie querría asistir a una obra de teatro donde los roles no estuviesen bien distribuidos. Un momento, ¿roles? Tal vez quise decir de nuevo fondos…

Queremos ver un acto final en el que se plante cara a la desertificación, que hemos de identificar como enemigo común número uno. ¡Hagámosle frente con una nueva PAC que le frene, hagámosle frente con una nueva PAC que no sea la última antes del desierto!

WWF pide cinco regalos para Doñana en su 50 aniversario

  • Mañana se cumplen 50 años de la publicación del Decreto que convertía a Doñana en Parque Nacional.
  • En este día, WWF reclama a la Junta de Andalucía y al Gobierno de España que se comprometan con cinco regalos para proteger este Patrimonio Mundial: más recursos para la conservación, menos carreteras, una agricultura legal y sostenible, cerrar los pozos y fincas ilegales e incrementar la superficie protegida.

El 16 de octubre de 1969 se publicaba el Decreto del Gobierno por el que se delimitaron las 35.000 hectáreas que constituyen el corazón de Doñana. Con ello, se hacía realidad el sueño de un grupo vanguardista de científicos y amantes de la naturaleza, como José Antonio Valverde, Mauricio González, Francisco Bernis, o Luc Hoffman , de conservar una de las últimas maravillas salvajes de Europa y el mayor refugio migratorio de aves de todo el continente.  Es así como nace la historia que unió a Doñana y WWF.

Para conmemorar este día, WWF ha iniciado una acción en redes sociales para que las personas que lo deseen compartan su regalo para Doñana usando los hashtags #5RegalosParaDoñana y #Doñana50años. “Es un momento perfecto para rendir homenaje a las personas que han dedicado sus vidas a su conservación y para celebrar la suerte que tenemos de seguir contando con esta maravilla de la naturaleza. Pero este 50 aniversario es sobre todo el momento para recordar a las administraciones responsables de su conservación todo lo que está en sus manos y lo que queda por hacer para garantizar que Doñana viva otros cincuenta años más”, explica Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF España.

Más recursos para la conservación. Los medios humanos y materiales para la gestión del espacio protegido son totalmente insuficientes. Es necesario dotar de más recursos humanos a la guardería del Espacio Natural y al SEPRONA, hoy día bajo mínimos. Por su parte, la guardería de la Confederación Hidrográfica que debería vigilar el robo de agua en miles de hectáreas de regadío, es casi inexistente y sus servicios jurídicos se encuentran desbordados, por los que se le deben dotar de más personal. Pero no sólo los servicios de vigilancia y protección de Doñana requieren más recursos económicos, materiales y humanos, la Estación Biológica de Doñana, debe recibir un mayor apoyo en presupuesto y personal para proporcionar la información científica de calidad necesaria para orientar la gestión ante los nuevos desafíos.

Menos carreteras y más conectividad. El entorno del Parque está cercado por una trama de caminos agrícolas y forestales asfaltados, carreteras y autovías donde los animales, como el lince son atropellados y el movimiento de la fauna es cada vez más complicado. Asimismo, la Junta de Andalucía ha anunciado su intención de construir un nuevo carril en la carretera A-483 entre Almonte-Matalascañas, que ya atraviesa el Parque Nacional de norte a sur; y ha hecho pública su intención de resucitar el antiguo proyecto de conectar Huelva y Cádiz con una autopista por el norte de Doñana, lo que provocaría un impacto incalculable y aislaría definitivamente el espacio protegido aun cuando no atravesara directamente el mismo.

Acabar con la agricultura ilegal. Las zonas de regadío de fresas y frutos rojos, en situación irregular, siguen devorando el territorio y ocupan ya 1.653 hectáreas. La Junta de Andalucía debe poner fin al desorden en los cultivos que rodean Doñana y cumplir íntegramente el “Plan de la Fresa” (Plan Especial de ordenación de las zonas de regadíos ubicadas al norte de la corona forestal de Doñana) aprobado en 2014 con el consenso de los agricultores legales y que sigue sin aplicarse por el nuevo gobierno andaluz. Los principales mercados europeos han reclamado acabar con la agricultura ilegal, apoyando únicamente a los agricultores legales, para poder conservar Doñana y mantener la agricultura a largo plazo.

Más agua para Doñana. Las marismas de Doñana reciben hoy menos del 20% de los aportes naturales de agua a través de su cuenca hidrográfica. El acuífero de Doñana permanece en mal estado, su declive continúa y los descensos de las reservas hídricas siguen imparables debido al crecimiento continuo e insostenible de la agricultura intensiva  y a la existencia de entre 1.000 y 2.000 pozos ilegales que roban su agua cada día.

Más superficie protegida. Doñana no puede seguir viviendo de espaldas al mar. La zona de protección marina debe ampliarse combinando diferentes figuras legales e incluir todo el frente marítimo que abarca espacios como la Reserva de Pesca del Guadalquivir y zonas  de extraordinario valor desde el punto de vista geológico situadas hasta los 2.500 metros de profundidad. Y en la parte terrestre es urgente restaurar y proteger una mayor extensión de las marismas originales ya  que fueron precisamente las que sufrieron una mayor destrucción en los años 60 y de las que apenas se encuentra protegido el 30 % frente al 70 % ya transformado.  Además Doñana debe saltar a la margen izquierda del Guadalquivir, cuya restauración es clave para la conservación de su Estuario y del propio espacio protegido.

Coral García | WWF
 

Muerte masiva de la fauna del Mar Menor

  • Se confirman los peores augurios de ANSE y WWF una semana después de las imágenes sobre el deterioro de los fondos de la mayor laguna litoral española, similar a 2016 cuando sucedió el peor episodio de eutrofización conocido en el Mar Menor
  • ANSE y WWF demandan actuaciones urgentes de conservación para la recuperación del Mar Menor: reducción significativa de los cultivos intensivos del entorno, cierre de los pozos ilegales, instalación de filtros verdes y naturalización de grandes superficies en el entorno, eliminación de puertos deportivos e instalaciones, vertidos cero a la laguna

“Este fin de semana las aguas del Mar Menor nos han ofrecido la imagen más  dramática de su historia: cientos, miles, decenas de miles y probablemente millones de animales (quisquillas, anguilas, lenguados, doradas, lubinas, magres, peces mula, cangrejos de laguna, blénidos, lubinas, mújoles,…), hasta los muy resistentes e invasores cangrejos azules, se agolpaban muertos o moribundos en las orillas y cubrían amplias zonas del fondo lagunar frente al Parque Regional Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar y muchas playas de la orilla norte”, declara Pedro García, director de ANSE.

Después de 20 años de denuncias ante todos los organismos posibles, multitud de acciones de protesta, cientos de reuniones, decenas de documentos de propuestas, proyectos demostrativos sobre el terreno, campañas de sensibilización de todo tipo, y una respuesta desastrosa de las administraciones, el Mar Menor ha dicho basta.

La Comunidad Autónoma de la Región de Murcia pedía ayer a ANSE sugerencias de acciones inmediatas ante la catástrofe, mientras decenas de operarios retiraban los peces muertos de la orilla y un grupo de motos de agua removía el fondo de la orilla  revolviendo los fangos con la idea de producir oxígeno. El presidente de la Comunidad Autónoma y su equipo dicen que no son responsables de lo que ha pasado, pues han llegado hace poco, y que no podían cerrar la pesquería. La Cofradía de Pescadores decidía hacerlo por su cuenta un poco más tarde.

“Las autoridades de la Comunidad Autónoma han demostrado su desconcierto y falta de previsión ante una crisis ecológica de esta magnitud, planteando soluciones absurdas y carentes de rigor científico alguno como oxigenar la superficie mediante el uso de motos de agua y zodiac, que solamente han contribuido a empeorar el enfangamiento de la playa de Villananitos. Esta situación me recuerda los momentos más dramáticos de la crisis del Prestige en Galicia”, explica José Luis García Varas, responsable de Oceanos de WWF.

Después de una primera declaración de la Comunidad Autónoma atribuyendo la muerte de peces al sur del Mar Menor a la interacción con redes de pesca o como consecuencia de las tormentas y riadas, la Comunidad Autónoma asegura ahora que la nueva mortalidad masiva de peces y crustáceos al norte del Mar Menor se ha debido a la DANA.

ANSE y WWF aseguran que la DANA solo ha multiplicado los efectos, y la muerte del Mar Menor tiene como causa un desarrollo agrícola y urbanístico desaforado, de espaldas a la Naturaleza,  y la inacción de los responsables políticos.

Tras las denuncias de WWF y ANSE, la Comunidad Autónoma se ha apresurado a publicar el Plan de Gestión Integral de los espacios protegidos del Mar Menor y la franja litoral mediterránea de la Región de Murcia, conscientes de que la solución llegaba tarde, diez años tarde durante los cuales las organizaciones han estado demandando dicho Plan de Gestión.

Las organizaciones advierten a la Comunidad Autónoma y al Estado que eviten poner en marcha acciones de emergencia como el bombeo de agua dulce contaminada por nitratos hacia el Mediterráneo sin las medidas adecuadas que pudieran trasladar parte de los problemas del Mar Menor a la costa próxima.

Además, opinan que hay que recuperar medidas que han sido descartadas del Plan de Vertido Cero, como la creación de filtros verdes y grandes superficies naturalizadas eliminando parte de los cultivos intensivos del entorno de la laguna, e incluir otros como la eliminación de alguno de los puertos deportivos de la zona sur y la eliminación de parte de las construcciones situadas en zonas de inundación.

ANSE y WWF consideran, por último, que los Comités Social y Científico del Mar Menor creados por la Comunidad Autónoma carecen de credibilidad, y deben ser sustituidos por otros órganos de participación gestionados también por el Ministerio y con participación de observadores externos cualificados e independientes.

 

Gobernantes, no os creéis la emergencia ecológica.

Eduardo de Miguel | Director de la Fundación Global Nature

A pesar de esta supuesta política hacia un modelo de transición energética, de que se os llenen todas las declaraciones de términos como Economía Circular, Cambio Climático o recuperar la España Vaciada, vuestras decisiones muestran que no os lo creéis.

Gobernantes, oposición, periodistas, comentaristas y demás “expertos” en física y meteorología, no voy a discutir si hay calentamiento global ni si está causado o no por la actividad humana y el uso de combustibles fósiles. No voy a perder el tiempo en un debate estéril, en el que los principales lobbies empresariales, en especial energéticos, nos tienen entretenidos para no hablar de lo esencial: es obligatorio cambiar el modelo energético hacia energías renovables y, sobre todo, energías que se generen totalmente en nuestro territorio.

Alemania se ha marcado el objetivo de producir el 100% de su energía mediante fuentes renovables en 2050. El porcentaje del suministro eléctrico con energías renovables ya ha superado el 30%. El fin último es buscar la independencia de la industria alemana y no estar supeditada a las decisiones de dictaduras o de terceros países inestables

¿Qué competitividad esperan tener en 2050 nuestras empresas, nuestra agricultura, nuestro turismo, cuando nuestro pool energético, más propio del siglo XIX que del XXI, siga basado en el petróleo y las principales economías europeas se hayan desligado de esta losa?

Insisto, señores políticos, empresarios españoles, ¿cuál es vuestra propuesta de estrategia energética o de competitividad alternativa para poder posicionar nuestros diferentes sectores productivos de aquí a 30 años?

Señores ministros, a pesar de esta supuesta política hacia un modelo de transición ecológica, y de que se os llenen todas las declaraciones con nuevos y machacones términos como Economía Circular, Cambio Climático o recuperar la España Vaciada, vuestras decisiones muestran que no os lo creéis. Desde hace 25 años, desde Fundación Global Nature trabajamos a pie de campo con los agricultores y, sin embargo, nuestros ministros no quieren ni escucharnos.

Adif ha publicado esta semana el listado de 585 estaciones que ha decidido considerar como “no estratégicas”, consolidando el proceso de cierre y reducción de frecuencias en líneas de tren convencionales de medio y largo recorrido. El tren emite 20 veces menos gases de efecto invernadero que el avión y 10 menos que el coche. Media Europa debate ya la sustitución de vuelos cortos por el tren, recuperando también los trenes nocturnos de largo recorrido. ¿Es esta vuestra política de desarrollo rural, de reducción de emisiones y de economía circular?

En el sector agrario vemos como la producción de aceite puede caer este año hasta un 40% debido a las olas de calor, la sequía y los eventos dramáticos de final de verano como granizos e inundaciones. Hemos visto que han muerto viñedos en España y Francia por máximas superiores a los 42ºC y mínimas nocturnas repetidas de casi 30ºC. Desde la Fundación Global Nature estamos trabajando, junto con otros países y ayudas de la Comisión Europea en planes de mitigación y adaptación al cambio climático de la agricultura española, base de nuestra economía.

Vemos también como el sector hortofrutícola o de cereales, con el que trabajamos, está alarmado por la cada vez más frecuente caída en las producciones por culpa de estos eventos extremos. Sin embargo, nos encontramos clamando en el desierto frente al Ministerio de Agricultura si pedimos realizar un mapa de riesgo climático para el sector agrario, con unos planes específicos de adaptación y mitigación utilizando todos estos resultados.

Algunos de esos “creadores de opinión” y contertulios de los que hablaba al principio han emprendido una campaña contra Greta Thunberg y el movimiento de jóvenes FridaysForFuture, que reclaman acciones concretas y urgentes contra el calentamiento global y el cambio climático. Son parte de los que sí se lo creen. Pero lo cierto es que los adultos somos tan conscientes como los jóvenes de que no queda otra que cambiar y renunciar a muchos excesos, que tendremos que volver a una moderada austeridad, renunciar al actual modelo de consumo desaforado de bienes y experiencias. Estos jóvenes, aunque contradictorios, tienen las agallas de plantearse esta disyuntiva. Mientras, parece que los adultos nos agazapamos para ver si llegamos a viejos sin padecer en exceso las consecuencias del cambio global.

Desde Fundación Global Nature vamos a seguir trabajando, con o sin el apoyo de la Administración, por y para los agricultores de las zonas más desfavorecidas. Aunque no nos hagan caso.

El déficid de agua embalsada en la Península es preocupante

  • WWF evalúa el último año hidrológico
  • Amplias zonas de las cuencas del Segura, Guadalquivir o Guadiana están en alerta o prealerta por escasez de agua, a pesar de que no ha habido sequía. El alto consumo de agua por el regadío empuja al límite nuestros recursos hídricos
  • Durante los últimos seis años, el nivel total de agua embalsada en España no se ha recuperado, incluso en los años que más ha llovido, al contrario de lo sucedido durante el periodo 2013-2014, de acuerdo a los datos evaluados por WWF

España cierra el año hidrológico (de octubre de 2018 a septiembre de 2019) con un balance negativo. El promedio de las precipitaciones ha sido de unos 533,7 mm, mientras la media histórica de la última década alcanzó los 643,3 mm, según datos del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO).

A pesar de las últimas lluvias torrenciales, los embalses están al 41.1% de su capacidad. Este retrato se repite cada año y  muestra la deficiente gestión del agua que prioriza los grandes consumos, como el del regadío que acapara casi el 80% de este recurso.

Durante los últimos seis años, el nivel de agua embalsada en España no ha mejorado sustancialmente, incluso en los años que más ha llovido, como sucedió durante el periodo 2013-2014.  Esta es una de las principales conclusiones que revela el nuevo estudio realizado por WWF. Es más, el nivel de agua embalsada está por debajo de la media de la última década, y claramente la recuperación de 2018, año en el que llovió un 25% por encima del promedio del valor anual, no fue suficiente para compensar el creciente uso con la escasa acumulación de agua por las lluvias.

Es decir, cuando llueve más no siempre se utiliza para almacenar agua en los embalses, pues se sigue utilizando de manera excesiva.

“Estos datos demuestran que los problemas de escasez no están siempre directamente relacionados con la falta de lluvias sino con las decisiones de gestión, y de cuánta agua se usa. La relación entre nivel de precipitaciones y agua embalsada no es directa y depende del agua que se reparta. Hay que gestionar el agua antes de que falte la lluvia”, afirma Rafael Seiz, experto del Programa de Aguas de WWF.

Durante el mes de agosto, y en julio en la mitad centro y sureste peninsular, ha habido una ausencia de sequía prolongada (como se puede ver en el mapa de sequía que mide el nivel de lluvias). Sin embargo, las cuencas del Segura, Júcar, Guadalquivir y Guadiana están en nivel de alerta y prealerta, incluso en algunas zonas de esta última en emergencia (que mide la capacidad para atender las demandas de agua), como muestran los mapas publicadas por el MITECO.

Esto se debe al alto consumo de agua por el regadío y agricultura intensiva que acapara el 80% de este recurso. Por otro lado, la cuenca del Duero ha sufrido una sequía prolongada, por lo que varias zonas están en niveles de emergencia.

Sin duda, la cuenca del Segura resulta un caso paradigmático, donde a pesar de las últimas lluvias torrenciales que asolaron zonas como la Vega Baja del Segura, donde se acumularon en el promedio de la comarca el equivalente a la lluvia de un año, o en Murcia (San Javier) donde de descargaron 203,7 mm en 24 horas, se encuentra actualmente en situación de (nivel de) alerta.

La reserva hidráulica del Segura se encuentra al 28.2% de su capacidad. De hecho, en julio de 2019 las autoridades del agua solicitaron prorrogar hasta el 30 de septiembre de 2020 la situación de sequía en el ámbito territorial de la Confederación Hidrográfica del Segura por el Real Decreto 356/2015, de 8 de mayo y se adoptan medidas excepcionales para la gestión de los recursos hídricos.

La mala gestión y la sobreexplotación del agua son la cara oculta de la escasez de agua embalsada en estos momentos. Las perspectivas empeoran aún más si tenemos en cuenta que con el cambio climático los periodos secos serán cada vez más largos e intensos. El Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (2017) estima que los recursos hídricos disponibles en las diferentes cuencas hidrográficas se reducirán entre un 3% y un 7% de aquí a 2040.

“Desde WWF solicitamos a las Administraciones públicas que den un giro radical a la gestión del agua. Las Autoridades del Agua por el momento han mantenido su empeño de afrontar las sequías a golpe de medidas urgentes y excepciones. Una huida hacia adelante que no plantea, ni siquiera en momentos de escasez hídrica, reducir ni adaptar la demanda a un recurso tan limitado como el agua”, concluye Rafael Seiz.

Precisamente, durante la gran sequía de 2017, la peor durante los últimos 20 años, las medidas que se adoptaron terminaron por agravar aún más la situación de consolidación de la demanda, a través de exenciones al pago del agua, justo cuando más falta hacía.

También se permitió la compra venta de derechos entre usuarios a cambio de compensaciones económicas. Este  intercambio de estos derechos, que no eran sino papel mojado, abrió la posibilidad de un mercado “negro” o bien pagar por recursos que no existen, como ocurrió en 2012 con el fiasco del agua en El Alto Guadiana, en el que WWF denunció la compra pública de derechos de agua “fantasma” por 66 millones de euros.
 

La Vega Baja volverá a latir, según Eladio Aniorte

Con el corazón todavía en un puño, después de unos días de vértigo que quedarán grabados en la memoria de todos los ciudadanos de la Vega Baja del Segura de Alicante, ahora toca reflexionar sobre lo que ha pasado a consecuencia de la peor gota fría que aquí se recuerda. Pero, sobre todo, toca reaccionar rápidamente y tomar medidas que den respuesta a las dimensiones de lo acontecido.

Si realizamos un ranking de los sectores peor parados por la catástrofe, el primer puesto se lo lleva el agroalimentario, motor económico de la Vega Baja, que presenta pérdidas de 550 millones. Como ha afirmado el presidente de la CEV, Salvador Navarro, el 80% de un total de 21.900 empresas censadas están afectadas. La otra cara de la moneda son los pequeños agricultores, cuyas historias personales sobrecogen. Familias enteras que lo han perdido todo. Que tocan a mi puerta para preguntarme que qué hacen, si ni siquiera pueden entrar a sus bancales ni saben cuándo podrán hacerlo, ya que siete días después del temporal buena parte de la Vega sigue sumergida bajo el agua y el lodo. Efecto derivado no sólo de la propia tromba caída del cielo, sino de la nefasta gestión que la Confederación Hidrográfica del Segura ha llevado a cabo durante más de 20 años en la limpieza del cauce, lo que ha provocado roturas, inundaciones y desbordamientos, haciendo que las dimensiones de esta catástrofe se hayan multiplicado por mil y sacado a relucir que, a pesar de los episodios de gota fría, aquí hay muchas cosas que solucionar. Pero al margen de este tema, que merece artículo aparte, hoy quiero centrarme en las personas, los verdaderos damnificados.

Hablo de unas familias que acaban de ver perder su medio de vida. Y no solo esto. Que llevan sufriendo y luchando mucho tiempo: por la sequía endémica que sufre esta zona, por la inestabilidad del trasvase Tajo-Segura, por la falta de infraestructuras hídricas, por los bajos precios, por la libre entrada de productos de terceros países, por la firma de acuerdos comerciales que les penalizan directamente (Sudáfrica, MERCOSUR…), por la burocracia, por la dejadez y mala gestión política…

Si el sector agrario estaba tocado, ahora podemos decir que está hundido, literalmente. Es responsabilidad de todos reflotarlo y ponerlo a salvo. Y hablo de responsabilidad porque esto no solo afecta y afectará a la Vega Baja. Por un lado, el lucro cesante por las cosechas perdidas tendrá un efecto dominó en otros sectores, enfrentándonos a pérdidas muy grandes de puestos de trabajo. Por otro, el daño de arbolado tendrá unas dimensiones que se verán en España y Europa cuando la falta de oferta de productos hortícolas o citrícolas producidos en esta zona, la huerta de Europa, disparen un precio que tendrá que pagar el consumidor.

Por ello, los primeros que tienen que ponerse las pilas son las Administraciones, tanto las autonómicas como el Gobierno central, porque el desastre viene por varios frentes. Estamos muy pendientes de cómo van a evolucionar los cítricos. De las hortalizas ya conocemos las cifras: el 100% de la cosecha de toda la comarca está perdida. Y es aquí donde viene el verdadero drama. Ya que los productos hortícolas son los que menos contratación del seguro presentan, menos de un 10% lo hacen. Esto es así no por dejadez del empresario, sino porque esta es una línea de seguros desastrosa, poco accesible por su elevado costo y sus pocas coberturas. Toca también reflexionar sobre este tema, ya que el seguro agrario, herramienta indispensable para el agricultor, se está convirtiendo en un artículo de lujo al alcance de pocos por el ánimo de lucro y la actitud mercantilista de Agroseguro, mientras que el Sistema Nacional de Seguros Agrarios se lo permite. Ahora, ¿qué le decimos al agricultor que no pudo contratar su póliza?

Así que, ante la situación insólita en la que nos encontramos, insistimos en que las ayudas tienen que publicarse urgentemente y tramitarse con máxima celeridad, llegando liquidez de forma directa a los titulares de explotaciones y empresas agrícolas antes de que termine el año. Unas ayudas que deben basarse en un Real Decreto Ley hecho “a medida” para esta situación excepcional. Entendemos que este episodio de gota fría sobrepasa el ámbito del seguro, por lo que necesitamos que atiendan a los que tenían seguro y contemplen una compensación para los que estaban fuera del sistema. De lo contrario, muchas explotaciones serán abandonadas, con lo que esto conllevaría para el tejido productivo de la zona.

Por supuesto, no puedo terminar este artículo sin agradecer la ayuda que hemos recibido de parte de voluntarios de toda la provincia, bomberos, militares de los tres cuerpos y de la UME, policías, Protección Civil, Guardia Civil… Habéis sido nuestros ángeles de la guarda.

Gracias porque en la adversidad no nos hemos sentido solos ni un segundo.

No sé cuánto tardaremos en recuperarnos, de lo que estoy seguro es de que antes de lo que pensamos el corazón de la Vega Baja volverá a latir, incluso más fuerte que antes. #FuerzaVegaBaja.

Eladio Aniorte Aparicio,

Presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA-Alicante

Ante los episodios de «gota fría» es preciso prevenir y aplicar medidas que disminuyan la vulnerabilidad de la población

  • La DANA o ‘gota fría’ es un fenómeno natural en el clima Mediterráneo, aunque todos los expertos auguran que el cambio climático traerá más episodios de este tipo y de mayor virulencia.
  • Ante el reto de la crisis climática, las respuestas deben ir dirigidas a reducir la exposición y la vulnerabilidad de la población, y especialmente a mejorar la conciencia pública e incrementar la percepción del riesgo, lo que sin duda reducirá los daños ocasionados.
  • Para SEO/BirdLife es necesario y urgente el riguroso cumplimiento de la planificación de prevención existente y la coordinación entre todas las administraciones implicadas, que integre el urbanismo, las infraestructuras y la gestión forestal y agraria.

Las inundaciones son el fenómeno natural que mayores daños personales, materiales y sociales producen en España. A lo largo de la historia, la política aplicada para su gestión ha consistido en luchar contra ellas, de forma estructural e intervencionista (diques, escolleras, canalizaciones, presas de laminación…), con el objetivo de eliminar por completo los daños y sus consecuencias.

Esta estrategia ha conseguido que se puedan reducir de forma muy escasa algunas avenidas, siempre las de menor identidad, pero a su vez ha limitado la percepción del riesgo que se ha trasladado a la sociedad y posteriormente a la toma de decisiones (como en la ordenación del territorio y el urbanismo). Igualmente, esta política ha causado un enorme daño ambiental en el estado ecológico de nuestros ríos y humedales, que a su vez han perdido su funcionalidad como ecosistemas, y han visto enormemente limitada su propia capacidad natural de amortiguación de estos eventos.

“Los enfoques tradicionales, junto a un urbanismo descontrolado, han resultado del todo insuficientes, y por supuesto no han eliminado el riesgo. Por el camino se ha incrementado la exposición de los asentamientos y las actividades económicas y, en ocasiones, la propia peligrosidad de estos fenómenos ha aumentado (p.ej. tan solo en la demarcación del Segura 386.335 personas se encuentra afectadas en zonas dentificadas como inundables). Concretamente, en la Comunidad Valenciana, según el PATRICOVA (Plan de Acción Territorial de Riesgo de Inundaciones) hay 600.000 personas viviendo en zonas con riesgo de inundación y 270 municipios afectados)”, explica Mario Giménez, delegado de SEO/BirdLife en Valencia.

SEO/BirdLife reconoce que España cuenta con un excelente Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables (SNCZI), que identifica las áreas de riesgo potencial significativo de inundación, los límites de los cauces, los caudales, las zonas de dominio público, etc., y que existe aún un margen de mejora. Revisar las áreas de riesgo de inundación para evaluar su la capacidad de protección, además de ser una obligación, es una herramienta clave y fundamental. Si bien, todo ello debe quedar integrado en unos planes de gestión del riesgo de inundación que incorporen medidas realistas y presupuestos de peso que permitan asumir estos episodios en nuestro territorio con las menores consecuencias posibles.

¿Los ríos están sucios?

Sin duda. Los ríos están extremadamente sucios, pero de ‘basuraleza’, no de ‘maleza’. Existe un rotundo consenso científico y técnico sobre la ineficacia de las conocidas “limpiezas” de los ríos, actuaciones puntuales en el tiempo y el espacio que pierden toda utilidad en las primeras horas de las crecidas.

Roberto González, responsable del programa de Aguas de SEO/BirdLife subraya que “la presencia de vegetación, y otros materiales naturales presentes en los ríos, juegan un papel fundamental no solo como sustento de una alta biodiversidad, sino también en la estructura de los ríos, en la reducción de la velocidad de las aguas, la estabilización de las orillas, sedimentos, cantos y bloques de los cauces y las playas, y la protección y laminación de las avenidas fluviales. Por otra parte, es cierto que muchos puntos de la región mediterránea presentan un problema añadido, que es la expansión de especies exóticas e invasoras, como la caña común, por ello consideramos que su eliminación se hace indispensable para mejorar la funcionalidad del ecosistema fluvial, si bien debe contar con un plan de restauración de la vegetación y los bosques de riberas originales. A pesar de ello, con cañas o sin ellas, si no mejoramos de forma drástica el estado ecológico de los ríos y sus áreas de influencia, las consecuencias de estos episodios no varían de forma apreciable. Más allá de actuaciones puntuales muy concretas (por ejemplo, en estructuras como puentes y zonas urbanas), la conocida como ‘limpieza de ríos’ no evita las inundaciones”.

¿Se pueden evitar por completo los daños de estos eventos?

Es evidente que no podemos evitar las inundaciones, que de manera natural se seguirán produciendo, y que en el escenario de cambio climático van a ser más frecuentes y de mayor intensidad. Ante la llegada de un episodio que descarga millones de metros cúbicos en un corto periodo de tiempo el objetivo debe ser reducir las consecuencias negativas producidas por las inundaciones. Por ello, la SEO/BirdLife indica que la lucha contra los efectos de las inundaciones debe pasar del enfoque tradicional basado en soluciones estructurales (encauzamientos, motas de defensa, limpiezas completas, dragados…), a medidas menos intrusivas, que a su vez suelen ser menos costosas y perjudiciales para el medio ambiente, como las dirigidas a la restauración forestal y fluvial, la adecuada ordenación del territorio, la mejora de la capacidad de adaptación de los lugares afectados, cada vez más impermeabilizados por construcciones e infraestructuras, y la disminución de la vulnerabilidad en las zonas inundables. En definitiva, devolver su espacio a los ríos reduciendo la ocupación de las zonas inundables y mejorando la resiliencia donde no se puedan reducir estas ocupaciones. Esto únicamente será posible con una coordinación entre las diferentes políticas que afectan al territorio (agricultura, urbanismo, forestal, industrial, turismo, etc.). De nada servirán unos buenos mapas si cada política sectorial sigue caminos diferentes, o incluso frontales. “Es necesario y urgente el riguroso cumplimiento de la planificación de prevención existente y la coordinación entre todas las administraciones implicadas, que integre el urbanismo, la infraestructuras y la gestión agraria y forestal”, advierte González.

El aprendizaje y el futuro

SEO/BirdLife recuerda que ante el reto de la crisis climática, las respuestas deben ir dirigidas a reducir la exposición y la vulnerabilidad de la población, y especialmente a mejorar la conciencia pública e incrementar la percepción del riesgo, lo que sin duda reducirá los daños ocasionados.

“La información sobre las áreas de inundación y sus posibles afecciones que dispone cada confederación hidrográfica, así como el detalle pormenorizado de la información aportada por Agencia Estatal de Meteorología, son sin duda un trabajo técnico de gran valor para trabajar en posteriores situaciones similares, que debe llegar al territorio a través de las administraciones locales”, explica Roberto González.

SEO/BirdLife insiste en que España dispone de calidad técnica y científica más que destacable, pero de poco sirven los buenos diagnósticos si no se aplican las medidas adecuadas. De hecho, un evento puntual como el vivido no se puede atribuir de forma directa al cambio climático, si bien es cierto que las tendencias actuales y todas las predicciones cuadran con episodios similares cada vez más intensos y frecuentes.

“Por ello, lo adecuado sería utilizar este episodio como una práctica real de lo que está por llegar. Sin duda, no existe una solución ni fácil, ni definitiva, ni común en el territorio. Lo que sí está muy claro es que no nos podemos permitir que el debate social siga siendo el mismo que nos ha traído hasta aquí, porque ello reincidirá en soluciones ineficaces, y seguirá aumentando la exposición al riesgo”, concluye el responsable de Aguas de SEO/BirdLife.

SEO/Birdlife | prensa

Promesas pero poca acción vinculante del G7 contra la crisis climática

  • La buena voluntad no vale de nada, lo que se necesita es el compromiso de alcanzar emisiones netas cero para 2050, como muy tarde
  • El paquete de asistencia financiera y logística para combatir los incendios forestales deben acompañarse de medidas contra la deforestación
  • Estos incendios son un problema global y generan un círculo vicioso porque alimentan el cambio climático, que somete a los bosques a un mayor riesgo de incendiarse
  • El acuerdo UE-Mercosur debe suspenderse hasta que la Amazonía y los bosques de Chaco y Cerrado estén protegidos

La Cumbre del G7 en Francia ha reafirmado la brecha cada vez mayor entre aquellos que demandan una acción climática urgente y la acción real de las mayores economías del mundo. A menos de un mes de que se celebre la Cumbre de Acción Climática de Naciones Unidas en Nueva York, los líderes del G7 reiteraron “su voluntad” de aumentar su ambición climática, sin proporcionar detalles sobre cómo actuarán ante la grave emergencia climática.

Para Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques en Greenpeace España: “En los últimos días se ha puesto en evidencia que la actual situación de incendios asociados a la deforestación es un problema global y la comunidad internacional ha mostrado su preocupación. Estos incendios generan un círculo vicioso porque alimentan el cambio climático, que somete a los bosques del planeta a un mayor estrés y mayor riesgo de sufrir nuevos incendios. Los fuegos no cesan y lo vemos desde Siberia hasta la Amazonía, desde Canadá hasta la isla de Gran Canaria, o en extensas regiones de África e Indonesia, provocando que estos ecosistemas emitan grandes cantidades de gases de efecto invernadero, en lugar de actuar como sumideros”.

La directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, Jennifer Morgan, ha declarado: “Necesitamos algo más que palabras para afrontar la actual crisis climática. Una declaración estándar que vuelva a recordar que es necesario actuar no tiene sentido y está alejada de la realidad, a menos que se convierta en acciones reales sobre el terreno para lograr rápidamente emisiones netas cero para 2050 como muy tarde. Los líderes del G7 deben adoptar estrategias concretas en la Cumbre de Acción Climática de la ONU del próximo mes y aumentar sus objetivos climáticos en línea con el objetivo del 1,5ºC”.

Durante la Cumbre, los líderes del G7 también han aprobado un paquete internacional de asistencia financiera y logística para ayudar a combatir los incendios forestales del Amazonas. “Si bien se agradecen estas medidas a corto plazo, la asistencia futura debe incluir compromisos del presidente de Brasil, Bolsonaro, para reducir la deforestación. Los incendios que están devastando el Amazonas también están destruyendo la imagen de Brasil a nivel internacional. Los líderes del G7 no deben usar los fuegos del Amazonas para disfrazar sus propios fracasos en casa, deben dejar claro al presidente Bolsonaro que no se tolerará la destrucción imprudente de los pulmones de la Tierra”, ha agregado Morgan. “Además del apoyo acordado hoy, los países del G7 deben dejar de ser impulsores de la deforestación de la Amazonía a través de la importación de productos agrícolas asociados con la deforestación y la degradación del suelo. Se necesita un cambio radical en el sistema alimentario mundial, incluido un recorte del 50% en el consumo de carne y lácteos para 2050 y los países ricos como el G7 deberían reducirlo aún más”.

En respuesta a las discusiones sobre el acuerdo comercial UE-Mercosur, el asesor de política comercial de Greenpeace Alemania, Juergen Knirsch, ha manifestado:

“Cualquier acuerdo comercial debe garantizar que no provoca más crisis climática y pérdida de biodiversidad. El acuerdo UE-Mercosur debe suspenderse hasta que la Amazonía y los bosques de Chaco y Cerrado estén protegidos y el mundo puede estar seguro de que el acuerdo incluye medidas estrictas y ejecutables para cumplir con el Acuerdo Climático de París, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de Naciones Unidas. Ésta es una emergencia climática y de biodiversidad que exige una acción urgente a la altura del desafío al que nos enfrentamos”.

Sobre el papel del presidente francés Macron en la Cumbre de este año, el director ejecutivo de Greenpeace Francia, Jean-François Julliard, ha declarado:

“Emmanuel Macron debe revisar su papel diplomático relativo a los problemas del cambio climático. Proponer iniciativas puntuales en forma de coaliciones desprovistas de contenido solo desvía la discusión de los problemas reales: el compromiso de los gobiernos con los objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero, el fin de los combustibles fósiles y la financiación de la transición energética en los países vulnerables. A este respecto, los resultados de la Cumbre del G7 son demasiado pobres. Macron también perdió la oportunidad de anunciar políticas valientes a nivel nacional, ya que Francia está a la zaga de todos sus objetivos climáticos. Greenpeace denuncia que esta brecha es cada vez más grande entre las declaraciones grandilocuentes y la acción real contra la crisis climática”.

Miguel Ángel Soto| Greenpeace

 

Las aves agrícolas y urbanas presentan una tendencia negativa en 2018

Los datos del programa de seguimiento de aves comunes Sacre*, que estudia la tendencia de las aves en primavera, así lo muestran en su última publicación Programas de Seguimiento de Avifauna y Grupos de Trabajo 2018 de SEO/BirdLife

El medio agrícola es el tipo de hábitat o ambiente que incluye mayor número de especies de aves en estado desfavorable y con mayores declives poblacionales en España y en Europa. Este declive se ha acrecentado en 2018 en todos los tipos agrícolas considerados excepto en los medios agrícolas del norte de España donde ha mejorado ligeramente.

Las poblaciones de aves de medios agrícolas como el cernícalo vulgar, el alcaudón real o el escribano triguero son uno de los indicadores de biodiversidad que considera la Agencia Europea de Estadística (Eurostat) para evaluar nuestra calidad de vida. Para el periodo 2014-2020 este indicador se incluye en el Marco de Evaluación y Seguimiento que establece la Comisión Europea (MCES), como uno de los 15 indicadores de contexto en materia ambiental para el desarrollo y prácticamente el único indicador de biodiversidad entre los 16 indicadores de impacto global de la Política Agraria Común (PAC).

La última reforma de la PAC ha reforzado la necesidad de integrar y visibilizar la contribución de esta política a los objetivos ambientales de la Unión Europea, así como de detener la pérdida de biodiversidad y garantizar la conservación de las especies y hábitats de mayor interés.

El declive en el periodo 1998-2018 es próximo al 20%, lo que implica varios millones de aves menos en este periodo y en este medio en nuestro país.

Aves urbanas
Las poblaciones de las aves asociadas a medios urbanos también han tenido descenso en el último año, tanto las comunes como las exóticas. Especies como la golondrina común, el gorrión común, el serín verdecillo, la urraca y el vencejo común se encuentran en declive moderado mientras que el estornino pinto lo la paloma bravía están en situación estable y otras como el avión común, el colirrojo tizón, el estornino negro o el vencejo pálido han alcanzado un incremento moderado.

En general, sin contar con las aves exóticas y oportunistas, en el medio urbano el declive de las aves comunes en el periodo 1998-2018 es próximo al 12%,

“El aumento de especies exóticas invasoras como las cotorras y otras que están irrumpiendo en el medio urbano de una forma un tanto inhabitual, puede dar la impresión de que cada vez hay más aves en este medio y ocultar el mal estado de las especies que siempre han habitado en nuestros pueblos y ciudades”, asegura Juan Carlos del Moral, coordinador de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife.

(*)La contribución de los cientos de voluntarios que participan en el programa Sacre es fundamental para conocer el estado del medio ambiente a escala europea, según recoge el Eurostat.

Quedan 500 días para detener la pérdida de la biodiversidad

  • Mañana 20 de agosto quedarán solo 500 días para que finalice el plazo aprobado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la UE de detener la pérdida de biodiversidad en 2020.
  • Ecologistas en Acción ha adelantado que España fracasará en este objetivo por no haber tenido voluntad política, no haber tomado medidas eficaces para detener la pérdida de biodiversidad y haber mostrado un escasísimo interés en la conservación de la naturaleza.
  • Con esta inacción, los diferentes gobiernos de España han puesto en riesgo el bienestar humano y buena parte de nuestra economía.

 

El Gobierno español se comprometió en 2010, como parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Naciones, a “detener la pérdida de biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos, y restaurarlos en la medida de lo posible para 2020”. Poco después, todos los Jefes de Estado o de gobierno de todos los países de la UE aprobaron también el objetivo de “detener en 2020 la pérdida de la biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos de la UE, y restaurarlos en la medida de lo posible, incrementando al mismo tiempo la contribución de la UE a la lucha contra la pérdida de biodiversidad mundial”.

Ecologistas en Acción, que ha hecho un seguimiento de estos acuerdos, ha comprobado que tras los nueve años transcurridos, España incumplirá este importante compromiso. Ninguno de los gobiernos existentes en España en este periodo ha tomado las medidas necesarias para intentar realmente cumplirlos.

Según Theo Oberhuber, portavoz de Ecologistas en Acción, “en una demostración de irresponsabilidad, los diferentes gobiernos han abandonado a su suerte a la biodiversidad, han fomentado un modelo de desarrollo depredador que ha logrado incrementar el ritmo de extinción de especies, y han aumentado la degradación de los procesos ecosistémicos”.

Aunque en los 500 días que quedan resulta ya imposible que el Estado español aplique todas las medidas necesarias para detener la pérdida de biodiversidad, Ecologistas en Acción ha recordado al Gobierno en funciones que no frenar la extinción de especies tiene graves consecuencias para el bienestar humano.

Un claro ejemplo de ello son las consecuencias sociales y económicas que supone la pérdida de las especies polinizadoras, en su mayor parte insectos. Sin esos polinizadores, los daños económicos en las actividades agrarias serían terribles, ya que en España alrededor del 70 % de los cultivos para consumo humano dependen de los insectos que desarrollan la polinización.

Además, estos polinizadores generan múltiples productos como miel, cera o medicamentos y contribuyen directamente a la producción de fibras como el algodón y el lino, o materiales de construcción como la madera. El servicio esencial que ofrecen los polinizadores en la oferta de alimentos se valora en más de 2.400 millones de euros para la agricultura española.

Estas y otras muchas especies hacen  que conservar la biodiversidad sea imprescindible para mantener un importante número de actividades económicas. Tal y como establece la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas  (IPBES) “La naturaleza es esencial para el bienestar humano y una buena calidad de vida”.

En julio de 2018, Ecologistas en Acción ya reclamó a la Ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que cumpliese con los compromisos adquiridos a nivel mundial y comunitario y que aprobase antes de noviembre de 2018 un plan de emergencia para detener la pérdida de biodiversidad. “Lamentablemente, durante este año no se ha tomado ni ésta ni ninguna otra medida similar”, ha recalcado Oberhuber.

Un plan estratégico insuficiente e incumplido

El Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad 2011-2017  es el documento que incorpora los compromisos adquiridos por España en el ámbito internacional y comunitario en materia de biodiversidad. En particular, incorpora los acuerdos derivados del Plan Estratégico del Convenio de Naciones Unidas sobre diversidad biológica para el período 2011-2020 (y aprobado por la Partes Contratantes en octubre de 2010) y la Estrategia Europea sobre Biodiversidad (adoptada en mayo de 2011 por la Comisión Europea).

Aunque la vigencia de este Plan finalizaba en 2017, se estableció que sería prorrogada su aplicación en tanto no sea aprobase otro plan estratégico que lo sustituyese. Algo que incomprensiblemente todavía no se ha hecho.

Ecologistas en Acción ya advirtió, con la aprobación de este documento, que se trataba de un plan muy insuficiente. No incorporaba acciones capaces de detener la pérdida de biodiversidad y no podía ser aplicado por las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias en gestión de la naturaleza. Además, en los años que se viene aplicando, el nivel de cumplimiento de los objetivos del plan ha sido muy escaso.

Como reconoce el Informe de Seguimiento del Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad de 2017 (elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica), de los 39 objetivos, cuatro han sido plenamente alcanzados, otros tres quedan cerca de su cumplimiento, y 24 objetivos han tenido avances pero no han sido cumplidos. Por último, ocho objetivos no han tenido avances que puedan considerarse significativos.

Para Ecologistas en Acción, este plan ha tenido un nivel de ejecución muy bajo. Dicho plan incorporaba una importante cantidad de acciones y documentos que debían ser aprobados para 2017 y que por falta de voluntad política, por la escasez de los recursos humanos y económicos que dispone el Ministerio, o por la existencia de otros intereses, no han llegado a ejecutarse.

Demandas para el futuro Gobierno de España

Ecologistas en Acción considera esencial que el próximo gobierno ponga en marcha, en colaboración con las comunidades autónomas, un plan de emergencia para detener la pérdida de biodiversidad. Dicho plan deberá actuar sobre las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, con objetivos claros y medibles, y deberá incluir los siguientes aspectos:

1. Condicionar todas las políticas sectoriales (agricultura, aguas, infraestructuras, energía, etc.) al objetivo de detener la pérdida de biodiversidad, elaborando planes sectoriales que aseguren que las diferentes políticas sectoriales, sean compatibles con el cumplimiento de este objetivo.

2. Eliminar o modificar los múltiples incentivos y subvenciones contrarias a la conservación de la biodiversidad.

3. Incrementar la lucha contra las especies exóticas invasoras endureciendo la normativa para detener estas introducciones.

4. Coordinar a todas las administraciones españolas en la lucha contra la pérdida de biodiversidad.

Theo Oberhuber