La Vega Baja volverá a latir, según Eladio Aniorte

Con el corazón todavía en un puño, después de unos días de vértigo que quedarán grabados en la memoria de todos los ciudadanos de la Vega Baja del Segura de Alicante, ahora toca reflexionar sobre lo que ha pasado a consecuencia de la peor gota fría que aquí se recuerda. Pero, sobre todo, toca reaccionar rápidamente y tomar medidas que den respuesta a las dimensiones de lo acontecido.

Si realizamos un ranking de los sectores peor parados por la catástrofe, el primer puesto se lo lleva el agroalimentario, motor económico de la Vega Baja, que presenta pérdidas de 550 millones. Como ha afirmado el presidente de la CEV, Salvador Navarro, el 80% de un total de 21.900 empresas censadas están afectadas. La otra cara de la moneda son los pequeños agricultores, cuyas historias personales sobrecogen. Familias enteras que lo han perdido todo. Que tocan a mi puerta para preguntarme que qué hacen, si ni siquiera pueden entrar a sus bancales ni saben cuándo podrán hacerlo, ya que siete días después del temporal buena parte de la Vega sigue sumergida bajo el agua y el lodo. Efecto derivado no sólo de la propia tromba caída del cielo, sino de la nefasta gestión que la Confederación Hidrográfica del Segura ha llevado a cabo durante más de 20 años en la limpieza del cauce, lo que ha provocado roturas, inundaciones y desbordamientos, haciendo que las dimensiones de esta catástrofe se hayan multiplicado por mil y sacado a relucir que, a pesar de los episodios de gota fría, aquí hay muchas cosas que solucionar. Pero al margen de este tema, que merece artículo aparte, hoy quiero centrarme en las personas, los verdaderos damnificados.

Hablo de unas familias que acaban de ver perder su medio de vida. Y no solo esto. Que llevan sufriendo y luchando mucho tiempo: por la sequía endémica que sufre esta zona, por la inestabilidad del trasvase Tajo-Segura, por la falta de infraestructuras hídricas, por los bajos precios, por la libre entrada de productos de terceros países, por la firma de acuerdos comerciales que les penalizan directamente (Sudáfrica, MERCOSUR…), por la burocracia, por la dejadez y mala gestión política…

Si el sector agrario estaba tocado, ahora podemos decir que está hundido, literalmente. Es responsabilidad de todos reflotarlo y ponerlo a salvo. Y hablo de responsabilidad porque esto no solo afecta y afectará a la Vega Baja. Por un lado, el lucro cesante por las cosechas perdidas tendrá un efecto dominó en otros sectores, enfrentándonos a pérdidas muy grandes de puestos de trabajo. Por otro, el daño de arbolado tendrá unas dimensiones que se verán en España y Europa cuando la falta de oferta de productos hortícolas o citrícolas producidos en esta zona, la huerta de Europa, disparen un precio que tendrá que pagar el consumidor.

Por ello, los primeros que tienen que ponerse las pilas son las Administraciones, tanto las autonómicas como el Gobierno central, porque el desastre viene por varios frentes. Estamos muy pendientes de cómo van a evolucionar los cítricos. De las hortalizas ya conocemos las cifras: el 100% de la cosecha de toda la comarca está perdida. Y es aquí donde viene el verdadero drama. Ya que los productos hortícolas son los que menos contratación del seguro presentan, menos de un 10% lo hacen. Esto es así no por dejadez del empresario, sino porque esta es una línea de seguros desastrosa, poco accesible por su elevado costo y sus pocas coberturas. Toca también reflexionar sobre este tema, ya que el seguro agrario, herramienta indispensable para el agricultor, se está convirtiendo en un artículo de lujo al alcance de pocos por el ánimo de lucro y la actitud mercantilista de Agroseguro, mientras que el Sistema Nacional de Seguros Agrarios se lo permite. Ahora, ¿qué le decimos al agricultor que no pudo contratar su póliza?

Así que, ante la situación insólita en la que nos encontramos, insistimos en que las ayudas tienen que publicarse urgentemente y tramitarse con máxima celeridad, llegando liquidez de forma directa a los titulares de explotaciones y empresas agrícolas antes de que termine el año. Unas ayudas que deben basarse en un Real Decreto Ley hecho “a medida” para esta situación excepcional. Entendemos que este episodio de gota fría sobrepasa el ámbito del seguro, por lo que necesitamos que atiendan a los que tenían seguro y contemplen una compensación para los que estaban fuera del sistema. De lo contrario, muchas explotaciones serán abandonadas, con lo que esto conllevaría para el tejido productivo de la zona.

Por supuesto, no puedo terminar este artículo sin agradecer la ayuda que hemos recibido de parte de voluntarios de toda la provincia, bomberos, militares de los tres cuerpos y de la UME, policías, Protección Civil, Guardia Civil… Habéis sido nuestros ángeles de la guarda.

Gracias porque en la adversidad no nos hemos sentido solos ni un segundo.

No sé cuánto tardaremos en recuperarnos, de lo que estoy seguro es de que antes de lo que pensamos el corazón de la Vega Baja volverá a latir, incluso más fuerte que antes. #FuerzaVegaBaja.

Eladio Aniorte Aparicio,

Presidente de Jóvenes Agricultores ASAJA-Alicante

Ante los episodios de «gota fría» es preciso prevenir y aplicar medidas que disminuyan la vulnerabilidad de la población

  • La DANA o ‘gota fría’ es un fenómeno natural en el clima Mediterráneo, aunque todos los expertos auguran que el cambio climático traerá más episodios de este tipo y de mayor virulencia.
  • Ante el reto de la crisis climática, las respuestas deben ir dirigidas a reducir la exposición y la vulnerabilidad de la población, y especialmente a mejorar la conciencia pública e incrementar la percepción del riesgo, lo que sin duda reducirá los daños ocasionados.
  • Para SEO/BirdLife es necesario y urgente el riguroso cumplimiento de la planificación de prevención existente y la coordinación entre todas las administraciones implicadas, que integre el urbanismo, las infraestructuras y la gestión forestal y agraria.

Las inundaciones son el fenómeno natural que mayores daños personales, materiales y sociales producen en España. A lo largo de la historia, la política aplicada para su gestión ha consistido en luchar contra ellas, de forma estructural e intervencionista (diques, escolleras, canalizaciones, presas de laminación…), con el objetivo de eliminar por completo los daños y sus consecuencias.

Esta estrategia ha conseguido que se puedan reducir de forma muy escasa algunas avenidas, siempre las de menor identidad, pero a su vez ha limitado la percepción del riesgo que se ha trasladado a la sociedad y posteriormente a la toma de decisiones (como en la ordenación del territorio y el urbanismo). Igualmente, esta política ha causado un enorme daño ambiental en el estado ecológico de nuestros ríos y humedales, que a su vez han perdido su funcionalidad como ecosistemas, y han visto enormemente limitada su propia capacidad natural de amortiguación de estos eventos.

“Los enfoques tradicionales, junto a un urbanismo descontrolado, han resultado del todo insuficientes, y por supuesto no han eliminado el riesgo. Por el camino se ha incrementado la exposición de los asentamientos y las actividades económicas y, en ocasiones, la propia peligrosidad de estos fenómenos ha aumentado (p.ej. tan solo en la demarcación del Segura 386.335 personas se encuentra afectadas en zonas dentificadas como inundables). Concretamente, en la Comunidad Valenciana, según el PATRICOVA (Plan de Acción Territorial de Riesgo de Inundaciones) hay 600.000 personas viviendo en zonas con riesgo de inundación y 270 municipios afectados)”, explica Mario Giménez, delegado de SEO/BirdLife en Valencia.

SEO/BirdLife reconoce que España cuenta con un excelente Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables (SNCZI), que identifica las áreas de riesgo potencial significativo de inundación, los límites de los cauces, los caudales, las zonas de dominio público, etc., y que existe aún un margen de mejora. Revisar las áreas de riesgo de inundación para evaluar su la capacidad de protección, además de ser una obligación, es una herramienta clave y fundamental. Si bien, todo ello debe quedar integrado en unos planes de gestión del riesgo de inundación que incorporen medidas realistas y presupuestos de peso que permitan asumir estos episodios en nuestro territorio con las menores consecuencias posibles.

¿Los ríos están sucios?

Sin duda. Los ríos están extremadamente sucios, pero de ‘basuraleza’, no de ‘maleza’. Existe un rotundo consenso científico y técnico sobre la ineficacia de las conocidas “limpiezas” de los ríos, actuaciones puntuales en el tiempo y el espacio que pierden toda utilidad en las primeras horas de las crecidas.

Roberto González, responsable del programa de Aguas de SEO/BirdLife subraya que “la presencia de vegetación, y otros materiales naturales presentes en los ríos, juegan un papel fundamental no solo como sustento de una alta biodiversidad, sino también en la estructura de los ríos, en la reducción de la velocidad de las aguas, la estabilización de las orillas, sedimentos, cantos y bloques de los cauces y las playas, y la protección y laminación de las avenidas fluviales. Por otra parte, es cierto que muchos puntos de la región mediterránea presentan un problema añadido, que es la expansión de especies exóticas e invasoras, como la caña común, por ello consideramos que su eliminación se hace indispensable para mejorar la funcionalidad del ecosistema fluvial, si bien debe contar con un plan de restauración de la vegetación y los bosques de riberas originales. A pesar de ello, con cañas o sin ellas, si no mejoramos de forma drástica el estado ecológico de los ríos y sus áreas de influencia, las consecuencias de estos episodios no varían de forma apreciable. Más allá de actuaciones puntuales muy concretas (por ejemplo, en estructuras como puentes y zonas urbanas), la conocida como ‘limpieza de ríos’ no evita las inundaciones”.

¿Se pueden evitar por completo los daños de estos eventos?

Es evidente que no podemos evitar las inundaciones, que de manera natural se seguirán produciendo, y que en el escenario de cambio climático van a ser más frecuentes y de mayor intensidad. Ante la llegada de un episodio que descarga millones de metros cúbicos en un corto periodo de tiempo el objetivo debe ser reducir las consecuencias negativas producidas por las inundaciones. Por ello, la SEO/BirdLife indica que la lucha contra los efectos de las inundaciones debe pasar del enfoque tradicional basado en soluciones estructurales (encauzamientos, motas de defensa, limpiezas completas, dragados…), a medidas menos intrusivas, que a su vez suelen ser menos costosas y perjudiciales para el medio ambiente, como las dirigidas a la restauración forestal y fluvial, la adecuada ordenación del territorio, la mejora de la capacidad de adaptación de los lugares afectados, cada vez más impermeabilizados por construcciones e infraestructuras, y la disminución de la vulnerabilidad en las zonas inundables. En definitiva, devolver su espacio a los ríos reduciendo la ocupación de las zonas inundables y mejorando la resiliencia donde no se puedan reducir estas ocupaciones. Esto únicamente será posible con una coordinación entre las diferentes políticas que afectan al territorio (agricultura, urbanismo, forestal, industrial, turismo, etc.). De nada servirán unos buenos mapas si cada política sectorial sigue caminos diferentes, o incluso frontales. “Es necesario y urgente el riguroso cumplimiento de la planificación de prevención existente y la coordinación entre todas las administraciones implicadas, que integre el urbanismo, la infraestructuras y la gestión agraria y forestal”, advierte González.

El aprendizaje y el futuro

SEO/BirdLife recuerda que ante el reto de la crisis climática, las respuestas deben ir dirigidas a reducir la exposición y la vulnerabilidad de la población, y especialmente a mejorar la conciencia pública e incrementar la percepción del riesgo, lo que sin duda reducirá los daños ocasionados.

“La información sobre las áreas de inundación y sus posibles afecciones que dispone cada confederación hidrográfica, así como el detalle pormenorizado de la información aportada por Agencia Estatal de Meteorología, son sin duda un trabajo técnico de gran valor para trabajar en posteriores situaciones similares, que debe llegar al territorio a través de las administraciones locales”, explica Roberto González.

SEO/BirdLife insiste en que España dispone de calidad técnica y científica más que destacable, pero de poco sirven los buenos diagnósticos si no se aplican las medidas adecuadas. De hecho, un evento puntual como el vivido no se puede atribuir de forma directa al cambio climático, si bien es cierto que las tendencias actuales y todas las predicciones cuadran con episodios similares cada vez más intensos y frecuentes.

“Por ello, lo adecuado sería utilizar este episodio como una práctica real de lo que está por llegar. Sin duda, no existe una solución ni fácil, ni definitiva, ni común en el territorio. Lo que sí está muy claro es que no nos podemos permitir que el debate social siga siendo el mismo que nos ha traído hasta aquí, porque ello reincidirá en soluciones ineficaces, y seguirá aumentando la exposición al riesgo”, concluye el responsable de Aguas de SEO/BirdLife.

SEO/Birdlife | prensa

Promesas pero poca acción vinculante del G7 contra la crisis climática

  • La buena voluntad no vale de nada, lo que se necesita es el compromiso de alcanzar emisiones netas cero para 2050, como muy tarde
  • El paquete de asistencia financiera y logística para combatir los incendios forestales deben acompañarse de medidas contra la deforestación
  • Estos incendios son un problema global y generan un círculo vicioso porque alimentan el cambio climático, que somete a los bosques a un mayor riesgo de incendiarse
  • El acuerdo UE-Mercosur debe suspenderse hasta que la Amazonía y los bosques de Chaco y Cerrado estén protegidos

La Cumbre del G7 en Francia ha reafirmado la brecha cada vez mayor entre aquellos que demandan una acción climática urgente y la acción real de las mayores economías del mundo. A menos de un mes de que se celebre la Cumbre de Acción Climática de Naciones Unidas en Nueva York, los líderes del G7 reiteraron “su voluntad” de aumentar su ambición climática, sin proporcionar detalles sobre cómo actuarán ante la grave emergencia climática.

Para Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques en Greenpeace España: “En los últimos días se ha puesto en evidencia que la actual situación de incendios asociados a la deforestación es un problema global y la comunidad internacional ha mostrado su preocupación. Estos incendios generan un círculo vicioso porque alimentan el cambio climático, que somete a los bosques del planeta a un mayor estrés y mayor riesgo de sufrir nuevos incendios. Los fuegos no cesan y lo vemos desde Siberia hasta la Amazonía, desde Canadá hasta la isla de Gran Canaria, o en extensas regiones de África e Indonesia, provocando que estos ecosistemas emitan grandes cantidades de gases de efecto invernadero, en lugar de actuar como sumideros”.

La directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, Jennifer Morgan, ha declarado: “Necesitamos algo más que palabras para afrontar la actual crisis climática. Una declaración estándar que vuelva a recordar que es necesario actuar no tiene sentido y está alejada de la realidad, a menos que se convierta en acciones reales sobre el terreno para lograr rápidamente emisiones netas cero para 2050 como muy tarde. Los líderes del G7 deben adoptar estrategias concretas en la Cumbre de Acción Climática de la ONU del próximo mes y aumentar sus objetivos climáticos en línea con el objetivo del 1,5ºC”.

Durante la Cumbre, los líderes del G7 también han aprobado un paquete internacional de asistencia financiera y logística para ayudar a combatir los incendios forestales del Amazonas. “Si bien se agradecen estas medidas a corto plazo, la asistencia futura debe incluir compromisos del presidente de Brasil, Bolsonaro, para reducir la deforestación. Los incendios que están devastando el Amazonas también están destruyendo la imagen de Brasil a nivel internacional. Los líderes del G7 no deben usar los fuegos del Amazonas para disfrazar sus propios fracasos en casa, deben dejar claro al presidente Bolsonaro que no se tolerará la destrucción imprudente de los pulmones de la Tierra”, ha agregado Morgan. “Además del apoyo acordado hoy, los países del G7 deben dejar de ser impulsores de la deforestación de la Amazonía a través de la importación de productos agrícolas asociados con la deforestación y la degradación del suelo. Se necesita un cambio radical en el sistema alimentario mundial, incluido un recorte del 50% en el consumo de carne y lácteos para 2050 y los países ricos como el G7 deberían reducirlo aún más”.

En respuesta a las discusiones sobre el acuerdo comercial UE-Mercosur, el asesor de política comercial de Greenpeace Alemania, Juergen Knirsch, ha manifestado:

“Cualquier acuerdo comercial debe garantizar que no provoca más crisis climática y pérdida de biodiversidad. El acuerdo UE-Mercosur debe suspenderse hasta que la Amazonía y los bosques de Chaco y Cerrado estén protegidos y el mundo puede estar seguro de que el acuerdo incluye medidas estrictas y ejecutables para cumplir con el Acuerdo Climático de París, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de Naciones Unidas. Ésta es una emergencia climática y de biodiversidad que exige una acción urgente a la altura del desafío al que nos enfrentamos”.

Sobre el papel del presidente francés Macron en la Cumbre de este año, el director ejecutivo de Greenpeace Francia, Jean-François Julliard, ha declarado:

“Emmanuel Macron debe revisar su papel diplomático relativo a los problemas del cambio climático. Proponer iniciativas puntuales en forma de coaliciones desprovistas de contenido solo desvía la discusión de los problemas reales: el compromiso de los gobiernos con los objetivos de reducción de los gases de efecto invernadero, el fin de los combustibles fósiles y la financiación de la transición energética en los países vulnerables. A este respecto, los resultados de la Cumbre del G7 son demasiado pobres. Macron también perdió la oportunidad de anunciar políticas valientes a nivel nacional, ya que Francia está a la zaga de todos sus objetivos climáticos. Greenpeace denuncia que esta brecha es cada vez más grande entre las declaraciones grandilocuentes y la acción real contra la crisis climática”.

Miguel Ángel Soto| Greenpeace

 

Las aves agrícolas y urbanas presentan una tendencia negativa en 2018

Los datos del programa de seguimiento de aves comunes Sacre*, que estudia la tendencia de las aves en primavera, así lo muestran en su última publicación Programas de Seguimiento de Avifauna y Grupos de Trabajo 2018 de SEO/BirdLife

El medio agrícola es el tipo de hábitat o ambiente que incluye mayor número de especies de aves en estado desfavorable y con mayores declives poblacionales en España y en Europa. Este declive se ha acrecentado en 2018 en todos los tipos agrícolas considerados excepto en los medios agrícolas del norte de España donde ha mejorado ligeramente.

Las poblaciones de aves de medios agrícolas como el cernícalo vulgar, el alcaudón real o el escribano triguero son uno de los indicadores de biodiversidad que considera la Agencia Europea de Estadística (Eurostat) para evaluar nuestra calidad de vida. Para el periodo 2014-2020 este indicador se incluye en el Marco de Evaluación y Seguimiento que establece la Comisión Europea (MCES), como uno de los 15 indicadores de contexto en materia ambiental para el desarrollo y prácticamente el único indicador de biodiversidad entre los 16 indicadores de impacto global de la Política Agraria Común (PAC).

La última reforma de la PAC ha reforzado la necesidad de integrar y visibilizar la contribución de esta política a los objetivos ambientales de la Unión Europea, así como de detener la pérdida de biodiversidad y garantizar la conservación de las especies y hábitats de mayor interés.

El declive en el periodo 1998-2018 es próximo al 20%, lo que implica varios millones de aves menos en este periodo y en este medio en nuestro país.

Aves urbanas
Las poblaciones de las aves asociadas a medios urbanos también han tenido descenso en el último año, tanto las comunes como las exóticas. Especies como la golondrina común, el gorrión común, el serín verdecillo, la urraca y el vencejo común se encuentran en declive moderado mientras que el estornino pinto lo la paloma bravía están en situación estable y otras como el avión común, el colirrojo tizón, el estornino negro o el vencejo pálido han alcanzado un incremento moderado.

En general, sin contar con las aves exóticas y oportunistas, en el medio urbano el declive de las aves comunes en el periodo 1998-2018 es próximo al 12%,

“El aumento de especies exóticas invasoras como las cotorras y otras que están irrumpiendo en el medio urbano de una forma un tanto inhabitual, puede dar la impresión de que cada vez hay más aves en este medio y ocultar el mal estado de las especies que siempre han habitado en nuestros pueblos y ciudades”, asegura Juan Carlos del Moral, coordinador de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife.

(*)La contribución de los cientos de voluntarios que participan en el programa Sacre es fundamental para conocer el estado del medio ambiente a escala europea, según recoge el Eurostat.

Quedan 500 días para detener la pérdida de la biodiversidad

  • Mañana 20 de agosto quedarán solo 500 días para que finalice el plazo aprobado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la UE de detener la pérdida de biodiversidad en 2020.
  • Ecologistas en Acción ha adelantado que España fracasará en este objetivo por no haber tenido voluntad política, no haber tomado medidas eficaces para detener la pérdida de biodiversidad y haber mostrado un escasísimo interés en la conservación de la naturaleza.
  • Con esta inacción, los diferentes gobiernos de España han puesto en riesgo el bienestar humano y buena parte de nuestra economía.

 

El Gobierno español se comprometió en 2010, como parte del Convenio sobre la Diversidad Biológica de Naciones, a “detener la pérdida de biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos, y restaurarlos en la medida de lo posible para 2020”. Poco después, todos los Jefes de Estado o de gobierno de todos los países de la UE aprobaron también el objetivo de “detener en 2020 la pérdida de la biodiversidad y la degradación de los servicios ecosistémicos de la UE, y restaurarlos en la medida de lo posible, incrementando al mismo tiempo la contribución de la UE a la lucha contra la pérdida de biodiversidad mundial”.

Ecologistas en Acción, que ha hecho un seguimiento de estos acuerdos, ha comprobado que tras los nueve años transcurridos, España incumplirá este importante compromiso. Ninguno de los gobiernos existentes en España en este periodo ha tomado las medidas necesarias para intentar realmente cumplirlos.

Según Theo Oberhuber, portavoz de Ecologistas en Acción, “en una demostración de irresponsabilidad, los diferentes gobiernos han abandonado a su suerte a la biodiversidad, han fomentado un modelo de desarrollo depredador que ha logrado incrementar el ritmo de extinción de especies, y han aumentado la degradación de los procesos ecosistémicos”.

Aunque en los 500 días que quedan resulta ya imposible que el Estado español aplique todas las medidas necesarias para detener la pérdida de biodiversidad, Ecologistas en Acción ha recordado al Gobierno en funciones que no frenar la extinción de especies tiene graves consecuencias para el bienestar humano.

Un claro ejemplo de ello son las consecuencias sociales y económicas que supone la pérdida de las especies polinizadoras, en su mayor parte insectos. Sin esos polinizadores, los daños económicos en las actividades agrarias serían terribles, ya que en España alrededor del 70 % de los cultivos para consumo humano dependen de los insectos que desarrollan la polinización.

Además, estos polinizadores generan múltiples productos como miel, cera o medicamentos y contribuyen directamente a la producción de fibras como el algodón y el lino, o materiales de construcción como la madera. El servicio esencial que ofrecen los polinizadores en la oferta de alimentos se valora en más de 2.400 millones de euros para la agricultura española.

Estas y otras muchas especies hacen  que conservar la biodiversidad sea imprescindible para mantener un importante número de actividades económicas. Tal y como establece la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas  (IPBES) “La naturaleza es esencial para el bienestar humano y una buena calidad de vida”.

En julio de 2018, Ecologistas en Acción ya reclamó a la Ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, que cumpliese con los compromisos adquiridos a nivel mundial y comunitario y que aprobase antes de noviembre de 2018 un plan de emergencia para detener la pérdida de biodiversidad. “Lamentablemente, durante este año no se ha tomado ni ésta ni ninguna otra medida similar”, ha recalcado Oberhuber.

Un plan estratégico insuficiente e incumplido

El Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad 2011-2017  es el documento que incorpora los compromisos adquiridos por España en el ámbito internacional y comunitario en materia de biodiversidad. En particular, incorpora los acuerdos derivados del Plan Estratégico del Convenio de Naciones Unidas sobre diversidad biológica para el período 2011-2020 (y aprobado por la Partes Contratantes en octubre de 2010) y la Estrategia Europea sobre Biodiversidad (adoptada en mayo de 2011 por la Comisión Europea).

Aunque la vigencia de este Plan finalizaba en 2017, se estableció que sería prorrogada su aplicación en tanto no sea aprobase otro plan estratégico que lo sustituyese. Algo que incomprensiblemente todavía no se ha hecho.

Ecologistas en Acción ya advirtió, con la aprobación de este documento, que se trataba de un plan muy insuficiente. No incorporaba acciones capaces de detener la pérdida de biodiversidad y no podía ser aplicado por las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias en gestión de la naturaleza. Además, en los años que se viene aplicando, el nivel de cumplimiento de los objetivos del plan ha sido muy escaso.

Como reconoce el Informe de Seguimiento del Plan Estratégico del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad de 2017 (elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica), de los 39 objetivos, cuatro han sido plenamente alcanzados, otros tres quedan cerca de su cumplimiento, y 24 objetivos han tenido avances pero no han sido cumplidos. Por último, ocho objetivos no han tenido avances que puedan considerarse significativos.

Para Ecologistas en Acción, este plan ha tenido un nivel de ejecución muy bajo. Dicho plan incorporaba una importante cantidad de acciones y documentos que debían ser aprobados para 2017 y que por falta de voluntad política, por la escasez de los recursos humanos y económicos que dispone el Ministerio, o por la existencia de otros intereses, no han llegado a ejecutarse.

Demandas para el futuro Gobierno de España

Ecologistas en Acción considera esencial que el próximo gobierno ponga en marcha, en colaboración con las comunidades autónomas, un plan de emergencia para detener la pérdida de biodiversidad. Dicho plan deberá actuar sobre las causas subyacentes de la pérdida de biodiversidad, con objetivos claros y medibles, y deberá incluir los siguientes aspectos:

1. Condicionar todas las políticas sectoriales (agricultura, aguas, infraestructuras, energía, etc.) al objetivo de detener la pérdida de biodiversidad, elaborando planes sectoriales que aseguren que las diferentes políticas sectoriales, sean compatibles con el cumplimiento de este objetivo.

2. Eliminar o modificar los múltiples incentivos y subvenciones contrarias a la conservación de la biodiversidad.

3. Incrementar la lucha contra las especies exóticas invasoras endureciendo la normativa para detener estas introducciones.

4. Coordinar a todas las administraciones españolas en la lucha contra la pérdida de biodiversidad.

Theo Oberhuber

El incendio de Gran Canaria ha afectado a varias áreas protegidas de alto valor ecológico  

  • Hasta cuatro áreas protegidas distintas se han visto afectadas por el fuego, que en su conjunto ha quemado 1.500 hectáreas de territorio insular.
  • Las áreas afectadas son el hábitat de un buen número de especies singulares de avifauna, y el fuego ha quedado muy cerca de la población del endémico pinzón azul situada en la cumbre de la isla.
  • SEO/BirdLife insta a las administraciones competentes a identificar con rigor el impacto real del siniestro sobre las áreas protegidas y sobre las especies que en ellos habitan, para poner en marcha medidas concretas encaminadas a acelerar el proceso de restauración de las zonas quemadas.

El pasado martes 13 de agosto de 2019, a las 20h30 se daba por estabilizado el incendio iniciado el sábado 10 de agosto y que ha afectado a los municipios de Tejeda, Artenara y Gáldar en la isla de Gran Canaria. El Gobierno de Canarias estimó la superficie afectada en unas 1.500 hectáreas en un perímetro aproximado de 23 kilómetros, en la zona central de la citada isla.
Aunque aún no se han ofrecido datos oficiales acerca de la superficie protegida quemada por el incendio y es pronto para evaluar el impacto global del mismo, los siguientes espacios se habrían visto afectados: Zona Especial de Conservación (ZEC) de la Red Natura 2000 El Nublo II, Paisaje Protegido Las Cumbres, Parque Rural Nublo y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.

“Estas áreas son el hábitat de un buen número de especies singulares y han sido identificadas y protegidas por el alto valor ecológico de los ecosistemas que contienen. En ellas podemos encontrar, por ejemplo, especies como cernícalos, gavilanes, currucas, picos picapinos, pinzones, petirrojos, mosquiteros o reyezuelos, entre otras, siendo algunas de estas especies o subespecies endemismos exclusivos de Canarias o de la Macaronesia. Por otro lado, en la cumbre de la isla también encontramos un núcleo poblacional de pinzón azul de Gran Canaria, la especie de paseriforme con la población más pequeña de todo el Paleártico occidental, muy amenazada y con unas densidades preocupantemente bajas. De hecho, el incendio habría pasado muy cerca, a menos de 5 km de dicha población”, explica Yarci Acosta, delegado de SEO/BirdLife en Canarias.

“Ante esta situación, en primer lugar, debemos recordar que el fuego es una perturbación recurrente a la que se enfrentan, regularmente, los ecosistemas de Canarias desde mucho antes de la llegada de los humanos. Sin embargo, ni la frecuencia con que se producen los incendios en la actualidad es natural, ni el estado de conservación de la biodiversidad canaria favorece su capacidad de afrontar estas perturbaciones con garantías de supervivencia”, matiza Acosta. En otras palabras, se producen más incendios que antes y los ecosistemas, en general, son más vulnerables a ellos puesto que su estado de conservación es peor. De igual modo, los incendios suponen la pérdida del hábitat de muchas especies, siendo esta una de las principales amenazas que afecta a la biodiversidad en el conjunto de las islas Canarias.

Recuperación del ecosistema
SEO/BirdLife quiere mostrar su reconocimiento a todo el personal que ha participado en la extinción del incendio. Igualmente, la ONG insiste en la importancia de extremar las precauciones por parte de la ciudadanía, así como poner en marcha una política de gestión forestal que tenga en cuenta este tipo de amenazas.

Pasada la situación de emergencia, es obligado identificar con rigor el impacto real del siniestro sobre las áreas protegidas y sobre las especies que en ellos habitan, para poner en marcha medidas concretas encaminadas a acelerar el proceso de regeneración natural de las zonas quemadas, prestando especial atención al estado de conservación de las especies singulares que habitan dichos espacios, así como a la importancia de evitar la desaparición del suelo.

Así mismo, resulta de vital importancia canalizar adecuadamente la solidaridad de la población canaria expresada en el deseo de colaborar en la restauración de los ecosistemas afectados, de manera que las buenas intenciones no generen en impactos negativos fruto de la falta de coordinación de estas tareas que requieren un conocimiento técnico.

 

Por qué quemar biomasa da vida a los bosques

Con los incendios forestales del verano tanto expertos, profesionales como grupos ecologistas nos está recordando que la gestión de los bosques y la tierra es esencial para protegerlos contra el fuego. El problema está en conseguir que sean rentables para que los propietarios privados, en manos de quienes está la mitad de la masa forestal puedan afrontar su mantenimiento.

La biomasa forestal es uno de los principales recursos que esconden los bosques y, aunque su utilización ha aumentado en los últimos años, todavía queda margen. “Los bosques de Catalunya crecen cada año tres millones de metros cúbicos, y apenas extraemos 1,2 millones, es decir, sólo aprovechamos el 40% de su capacidad de crecimiento”, explica Adriano Raddi, del Centre Tecnològic Forestal de Catalunya (CTFC).

“El problema de no aprovechar este recurso es que se genera una carga de biomasa muy peligrosa”, advierte Raddi. Esta realidad choca con las connotaciones negativas que tiene la tala de árboles. “Aquí el problema no es la deforestación, como en la Amazonia, sino el crecimiento incontrolado del bosque”, aclara el experto.
ExpoBiomasa

El «Informe Tierra» del IPCC reclama cambios rápidos y radicales ante la creciente crisis ambiental

  • España es un país con opciones claras, pero peligrosamente vulnerable y poco preparado, según SEO/BirdLife
  • La ONG insta a los gobiernos y políticos estatales, autonómicos y municipales a replantear por completo los modelos de desarrollo y progreso, y las formas de gobernar

Hoy el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés) ha publicado una evaluación global de la relación estrecha entre el colapso climático y nuestra forma de utilizar y ocupar la tierra y el territorio, tanto en las zonas urbanas e industriales como en los sectores agrarios y forestales. El informe, aprobado por todos los gobiernos nacionales, presenta contundentes pruebas científicas de los impactos catastróficos en el clima de nuestra forma actual de gestionar la superficie terrestre. Además, el IPCC resalta la necesidad urgente de reducir las emisiones asociadas y sus impactos, y el potencial enorme para hacerlo mediante cambios transformadores en las políticas de gestión del territorio.

Entre los principales contenidos del informe, SEO/BirdLife destaca:

  • La biodiversidad y los ecosistemas en buen estado tienen un valor incuestionable para sostener la vida y la actividad humana, y por ello es imprescindible mantener intactos los ciclos naturales de los ecosistemas, entre otras cosas para absorber las emisiones.
  • La ocupación y degradación del territorio y el abuso de los ríos, lagos y acuíferos por el ser humano han experimentado un aumento sin precedentes en las últimas décadas, con consecuencias nefastas para la biodiversidad y los ecosistemas, esenciales para regular el clima y garantizar la salud, alimentación y sustento de todas las personas.
  • Acelerar los cambios dirigidos a reducir y absorber las emisiones, de acuerdo con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura en 1.5°C, es crucial para evitar la disrupción masiva del suministro de alimentos. Por lo tanto, además de conservar mejor y restaurar los sumideros naturales de emisiones (bosques maduros, pastos, suelos o humedales), las emisiones asociadas al uso de la tierra deben bajar.
  • Sobrepasar el umbral de 1.5°C exacerbaría los riesgos existentes al aumentar la desertificación y las pérdidas de cosechas asociadas a enfermedades y extremos meteorológicos y reducir la productividad agraria y el valor nutritivo de los cultivos, contribuyendo así a la inseguridad alimentaria, la pobreza, los desplazamientos de poblaciones y los conflictos sociales y bélicos.
  • Es necesario reducir la huella ambiental de la producción, comercialización y consumo de alimentos, mediante métodos más respetuosos con la naturaleza, como por ejemplo disminuir el uso de fertilizantes industriales y el consumo del agua, así como el de productos de carne y lácteos; evitar el desperdicio de cosechas y alimentos, y favorecer la retención de materia orgánica en el suelo.
  • La acción temprana ante la crisis climática evita los peores impactos, deja más opciones disponibles de cara al futuro, más tiempo para elegir las opciones más idóneas y ayuda a corregir la desigualdad social. En cambio, retrasar la acción reduce las opciones disponibles y acentúa los impactos perjudiciales.

Para David Howell, responsable de Clima y Energía de SEO/BirdLife, “España es muy vulnerable y está poco preparada ante la creciente crisis climática. Cuesta soltar el lastre de un modelo de desarrollo que se suponía que era progreso y riqueza pero que resulta ser peligroso. Urge adoptar las recomendaciones del IPCC: cambios de calado para reducir las emisiones asociadas a la agricultura y ganadería intensivas,y a la producción, comercialización y consumo de alimentos; para acabar con los incendios forestales provocados intencionadamente o por negligencia, y apostar por las formas de bioenergía compatibles con la conservación de la biodiversidad, reducción de emisiones y producción de alimentos”.

Howell considera esencial que “las instituciones políticas, sobre todo, aborden este reto de forma contundente y coordinada, y lo hagan teniendo en cuenta también a las empresas y la ciudadanía. En todos los frentes hace falta acción inmediata y permanente, en la que rija el conocimiento y la ética, más que el conflicto político o los beneficios a corto plazo”.

Para Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife, “Los tópicos del desarrollo del siglo XX –la obsesión con el coche, el distanciamiento de la naturaleza, el consumismo y acumulación de bienes materiales o la carne como alimento simbólico del progreso, por poner unos ejemplos – ya no nos valen, más bien nos perjudican. Tenemos muy poco tiempo para llevar a cabo una transformación casi total de nuestra sociedad, política incluida”.

“Todos los partidos, y sobre todo en estos momentos los líderes políticos de nuestro país –concluye Ruiz- , harían muy bien en reflexionar sobre este informe del IPCC, y ponerse a trabajar en gobiernos y parlamentos dedicados a un proyecto ilusionante e irrenunciable. Se trata de transformar por completo nuestra concepción del progreso y bienestar y nuestra relación con la naturaleza. Urge, cuanto antes, un Gobierno que aborde con valentía y coherencia la acción en España y empuje con liderazgo estas políticas en Europa y en los acuerdos internacionales».

Mercosur, la gota que colma el vaso

La agricultura mediterránea viene de unas campañas lastradas por los bajos precios como consecuencia directa de la política que se ha instaurado en el seno de la Comisión Europea, que ha tomado por sistema utilizarnos como moneda de cambio en todos los tratados que firma con terceros países.

Acuerdos que empezaron hace años con Marruecos, Turquía, Egipto, Australia-Nueva Zelanda, Indonesia, Filipinas… y, más recientemente, con Sudáfrica. Tratados que Bruselas justifica como mecanismo comercial que sirve como vehículo para fomentar los principios y valores europeos y con los que “presuntamente” consigue el cumplimiento de condiciones ambientales y los derechos sociales de los firmantes. Sin embargo, en la práctica, la finalidad resulta ser bien distinta. Los puertos de Rotterdam y Marsella son un auténtico coladero de frutas y hortalizas que entran en nuestro mercado sin cumplir los estrictos estándares sociales, fitosanitarios y ambientales que nos requieren a los productores europeos. Ya en 2015 los exportadores citrícolas sudafricanos decidieron evitar los puertos de entrada españoles y concentrarse en Rotterdam, donde imperan unos controles más laxos, primero, porque las plagas agrícolas del sur de Europa en el norte no preocupan mucho y, segundo, porque las alianzas de intereses económicos entre holandeses y sudafricanos también juegan a su favor.

La realidad es que en términos económicos el acuerdo con Sudáfrica nos ha salido muy caro a los españoles. El caso más gravoso lo tenemos en los cítricos, donde este año hemos tenido una campaña históricamente desastrosa, con pérdidas que superan los 800 millones de euros en naranjas y mandarinas y los 250 millones en limón a nivel nacional, como consecuencia directa de la entrada de naranjas y mandarinas de Sudáfrica, que provocaron un colapso al inicio de nuestra campaña, lastrando también el desarrollo posterior de la misma.

Por si no tuviéramos suficiente, ahora llega Mercosur, la gota que colma un vaso lleno hasta la bandera. Acuerdo alcanzado, aún no firmado, que permitirá a empresas españolas y europeas acceder sin barreras a los países que lo componen (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay). Un acuerdo que beneficiará principalmente al sector industrial europeo (automoción, accesorios, textil, calzado) pero que, por supuesto, como Sudáfrica, tiene un precio a pagar ¿Adivinen quién va a poner la cara otra vez? Nosotros, los agricultores.

La contraprestación es la siguiente: estos países van a poder exportar sus frutas y hortalizas a la Unión Europea con aranceles irrisorios. Unas producciones que, de nuevo, no cumplen con los estrictos protocolos fitosanitarios y laborales que se exigen a los agricultores europeos. Cultivar una naranja en los países sudamericanos es al menos tres veces más barato y, recogerla, hasta diez. Esto generará una competencia desleal sin precedentes que desembocará otra vez en un perjuicio económico millonario para los agricultores mediterráneos.

Además, el acuerdo contempla eliminar los aranceles al zumo brasileño, lo que impactará directamente sobre la ya maltrecha citricultura española. Y es que, aunque el Gobierno no nos ha aclaro aún las condiciones de Mercosur, el Gobierno de Brasil sí lo ha hecho con sus tres grandes corporaciones que controlan las tierras y las plantas de zumo. Lo más importante es que los aranceles al zumo de naranja concentrado brasileño desaparecerán progresivamente en diez años y los de zumo 100% exprimido, en siete. Conclusión: la supresión de los aranceles perjudicará al precio en origen, poniendo en peligro el tejido económico de las zonas productoras e, incluso, el modelo agrícola europeo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, mientras que en Brasil tan solo favorecerá a tres multinacionales y no al pequeño agricultor.

Si el acuerdo con Mercosur se materializa en los términos estipulados, no vamos a poder competir con ellos. Por ello, pedimos responsabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez, que revise y analice el impacto económico que puede tener en el sector primario de nuestro país. Insistimos en que no queremos compensaciones por un mal acuerdo, sino una rectificación urgente de las condiciones.

Los productores mediterráneos no tenemos miedo a competir, ya estamos curtidos en este tema. Tenemos la absoluta certeza de que nuestras naranjas, mandarinas y limones tienen una calidad diferenciada, ya que se basan en un modelo de producción que se sustenta en una seguridad alimentaria y un respeto medioambiental único en el mundo. Lo que no queremos es que nos tomen el pelo ni a nosotros, ni a los consumidores. Competencia sí, pero con las mismas reglas de juego para todos.

Eladio Aniorte Aparicio | presidente Jóvenes Agricultores ASAJA Alicante

El turismo experiencial ocupará el 58% de la oferta global en 2025, según Euromunitor

El turismo experiencial, también llamado turismo de emociones o turismo de experiencias se está convirtiendo en una tendencia cada vez mayor a la hora de planificar un viaje y seleccionar el destino. Hablamos de un tipo de turismo que en siete años representará un 58% de la oferta turística global, según datos del estudio de Euromonitor International “Future of Travel 2025”.

Con este tipo de turismo, el viajero busca convertir sus vacaciones en una aventura repleta de sensaciones; se trata de una visión emocional del fenómeno viajero, renovando la experiencia. El turista se convierte en amante de las emociones y vivencias.

Hay muchas fórmulas a través de las cuales estas vivencias pueden convertirse en sensaciones; desde introducirnos en la vida local de una comunidad, probar a ejercer un oficio antiguo, experimentar impresiones fuertes… el fin; recordar cada emoción vivida en aquel momento. Si bien el turismo en sí mismo ya es una experiencia, con el turismo de emociones se le da otra vuelta de tuerca, completando la experiencia o llevándola a terrenos desconocidos, a un punto más inusual, viviendo una experiencia auténtica inolvidable. Unas emociones que pueden sorprendernos a través de la comida, el formato de las actividades y las visitas a lugares de interés, o incluso a través del propio alojamiento. Las posibilidades son infinitas y, aquí, es dónde entra en juego “La casa del desierto” de Guardian Glass.

Foto: Gonzalo Botet
Este proyecto pionero que busca desafiar la naturaleza y probar la efectividad de su vidrio en climas extremos de frío y calor, está pensada para todo aquel que quiera disfrutar de la experiencia de convivir con el desierto o el cielo nocturno desde una nueva perspectiva, conociendo de primera mano los beneficios y propiedades que puede suponer el instalar el vidrio correcto en cualquier tipo de clima. “La casa del desierto” es el destino perfecto para aquellos que buscan una experiencia de integración con el entorno en la que predomine el confort, la desconexión, el relax y el bienestar.

Esta casa, además, ha sido protagonista de un episodio de la quinta temporada de la exitosa serie británica Black Mirror. Debemos destacar el papel de las series de ficción en la actualidad como descubridoras de lugares y escenarios atractivos para conocer y visitar, así como inductoras de sensaciones (de ese factor experiencial) que favorecen los visionados en las mismas.  Así, en “La casa del desierto” podrás sentirte en el plató de rodaje de algunas de las escenas de la serie, y disfrutar de la paz, el silencio y la desconexión que el empresario Billy Bauer (el personaje de la serie) buscaba en este destino.

Además, cada vez hay más viajeros que buscan llevar a cabo sus aventuras con el menor impacto ambiental posible, buscando fórmulas y destinos ecofriendly. Este es el perfil de “La casa del desierto”; un proyecto arquitectónico sostenible, una vivienda autosuficiente que funciona gracias a la energía que obtienen los paneles solares que tiene instalados en el techo.

Pasar una noche en “La casa del desierto” es una propuesta de turismo experiencial en sí misma; una oportunidad perfecta de probar la vida en el desierto en una vivienda de diseño y enteramente de vidrio. Además, al tiempo podrás sentir algo que tú mismo puedes tener en tu hogar, ya que puedes vivir esta experiencia no solo hospedándote en ella, sino también en tu propia vivienda.

Paloma Beyancort