WWF pide cinco regalos para Doñana en su 50 aniversario

  • Mañana se cumplen 50 años de la publicación del Decreto que convertía a Doñana en Parque Nacional.
  • En este día, WWF reclama a la Junta de Andalucía y al Gobierno de España que se comprometan con cinco regalos para proteger este Patrimonio Mundial: más recursos para la conservación, menos carreteras, una agricultura legal y sostenible, cerrar los pozos y fincas ilegales e incrementar la superficie protegida.

El 16 de octubre de 1969 se publicaba el Decreto del Gobierno por el que se delimitaron las 35.000 hectáreas que constituyen el corazón de Doñana. Con ello, se hacía realidad el sueño de un grupo vanguardista de científicos y amantes de la naturaleza, como José Antonio Valverde, Mauricio González, Francisco Bernis, o Luc Hoffman , de conservar una de las últimas maravillas salvajes de Europa y el mayor refugio migratorio de aves de todo el continente.  Es así como nace la historia que unió a Doñana y WWF.

Para conmemorar este día, WWF ha iniciado una acción en redes sociales para que las personas que lo deseen compartan su regalo para Doñana usando los hashtags #5RegalosParaDoñana y #Doñana50años. “Es un momento perfecto para rendir homenaje a las personas que han dedicado sus vidas a su conservación y para celebrar la suerte que tenemos de seguir contando con esta maravilla de la naturaleza. Pero este 50 aniversario es sobre todo el momento para recordar a las administraciones responsables de su conservación todo lo que está en sus manos y lo que queda por hacer para garantizar que Doñana viva otros cincuenta años más”, explica Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF España.

Más recursos para la conservación. Los medios humanos y materiales para la gestión del espacio protegido son totalmente insuficientes. Es necesario dotar de más recursos humanos a la guardería del Espacio Natural y al SEPRONA, hoy día bajo mínimos. Por su parte, la guardería de la Confederación Hidrográfica que debería vigilar el robo de agua en miles de hectáreas de regadío, es casi inexistente y sus servicios jurídicos se encuentran desbordados, por los que se le deben dotar de más personal. Pero no sólo los servicios de vigilancia y protección de Doñana requieren más recursos económicos, materiales y humanos, la Estación Biológica de Doñana, debe recibir un mayor apoyo en presupuesto y personal para proporcionar la información científica de calidad necesaria para orientar la gestión ante los nuevos desafíos.

Menos carreteras y más conectividad. El entorno del Parque está cercado por una trama de caminos agrícolas y forestales asfaltados, carreteras y autovías donde los animales, como el lince son atropellados y el movimiento de la fauna es cada vez más complicado. Asimismo, la Junta de Andalucía ha anunciado su intención de construir un nuevo carril en la carretera A-483 entre Almonte-Matalascañas, que ya atraviesa el Parque Nacional de norte a sur; y ha hecho pública su intención de resucitar el antiguo proyecto de conectar Huelva y Cádiz con una autopista por el norte de Doñana, lo que provocaría un impacto incalculable y aislaría definitivamente el espacio protegido aun cuando no atravesara directamente el mismo.

Acabar con la agricultura ilegal. Las zonas de regadío de fresas y frutos rojos, en situación irregular, siguen devorando el territorio y ocupan ya 1.653 hectáreas. La Junta de Andalucía debe poner fin al desorden en los cultivos que rodean Doñana y cumplir íntegramente el “Plan de la Fresa” (Plan Especial de ordenación de las zonas de regadíos ubicadas al norte de la corona forestal de Doñana) aprobado en 2014 con el consenso de los agricultores legales y que sigue sin aplicarse por el nuevo gobierno andaluz. Los principales mercados europeos han reclamado acabar con la agricultura ilegal, apoyando únicamente a los agricultores legales, para poder conservar Doñana y mantener la agricultura a largo plazo.

Más agua para Doñana. Las marismas de Doñana reciben hoy menos del 20% de los aportes naturales de agua a través de su cuenca hidrográfica. El acuífero de Doñana permanece en mal estado, su declive continúa y los descensos de las reservas hídricas siguen imparables debido al crecimiento continuo e insostenible de la agricultura intensiva  y a la existencia de entre 1.000 y 2.000 pozos ilegales que roban su agua cada día.

Más superficie protegida. Doñana no puede seguir viviendo de espaldas al mar. La zona de protección marina debe ampliarse combinando diferentes figuras legales e incluir todo el frente marítimo que abarca espacios como la Reserva de Pesca del Guadalquivir y zonas  de extraordinario valor desde el punto de vista geológico situadas hasta los 2.500 metros de profundidad. Y en la parte terrestre es urgente restaurar y proteger una mayor extensión de las marismas originales ya  que fueron precisamente las que sufrieron una mayor destrucción en los años 60 y de las que apenas se encuentra protegido el 30 % frente al 70 % ya transformado.  Además Doñana debe saltar a la margen izquierda del Guadalquivir, cuya restauración es clave para la conservación de su Estuario y del propio espacio protegido.

Coral García | WWF
 

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