Reabilitan un edificio en Madrid cómo ejemplo de ahorro energético

Con la finalidad de conseguir edificios más eficientes energéticamente y más inclusivos socialmente, la campaña ‘Mejora la energía de tu comunidad’ presenta la rehabilitación piloto que se está realizando en un edificio de viviendas en Madrid. El objetivo de esta iniciativa es mostrar a la sociedad española todos los aspectos de un proceso de mejoras energéticas que pueden llegar a reducir el consumo de energía en las viviendas hasta un 80%, ahorrando más de 680 euros al año por hogar en gastos y beneficiando el medio ambiente. Con esta reforma también se consiguen edificios más inclusivos socialmente, que permiten abordar los problemas de pobreza energética del país y aumentar la calidad de vida de los ciudadanos.

‘Mejora la Energía de tu comunidad’ es una campaña de WWF, en colaboración con la Fundación Reale, que pretende promover una ciudad más sostenible y eficiente. A partir de un proyecto piloto de rehabilitación energética de un edificio de viviendas de Madrid, esta iniciativa pretende extenderse al resto del país y dar a conocer la necesidad y la oportunidad de aplicar medidas de ahorro y eficiencia energética en los edificios y ahorrar más de 680 euros al año por hogar.

Esta obra se está realizando, en colaboración con la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo del Ayuntamiento de Madrid (EMVS), en un edifico construido en los años 50 con graves deficiencias energéticas. La propuesta de rehabilitación incorpora las recomendaciones de la auditoría energética realizada en 2013 por la consultora Creara e incluye, entre otros elementos, la rehabilitación de la fachada y de la cubierta, el cambio de ventanas y contraventanas por otras más eficientes, así como la mejora de las instalaciones eléctricas y el cambio de las bombillas por otras más eficientes.

El resultado de esta intervención energética va a suponer la transformación de este edificio no eficiente calificado como F en uno mucho más sostenible de clase D, mientras existe el margen de que llegue hasta la clase C. En consecuencia, los vecinos de esta comunidad verán reflejado este cambio en su factura energética, pudiendo llegar hasta un ahorro mensual de energía por encima del 50 por ciento, en comparación con la energía que sus viviendas consumían antes de la intervención. Además, mejorarán su calidad de vida gracias al aislamiento que aumenta el confort acústico y térmico, eliminando los ruidos externos, y, reduciendo las incomodidades vinculadas al exceso de frío o de calor, y gracias a la mejora del confort visual, adaptando la luz artificial a las necesidades de cada habitación durante las horas en que no hay luz natural.

El germen de esta campaña es el gran consumo energético del sector residencial, que representa el 17% de la energía que consume todo el país. En este sentido, el ahorro que pueden alcanzar es importante para reducir las emisiones de CO2 y disminuir la dependencia energética de nuestro país. De este modo, también se crea un nuevo campo de inversión, así como empleo y, por tanto, se contribuye a paliar la crisis económica.

A lo largo de 2013, WWF ha desarrollado un trabajo político y técnico para identificar las barreras que impiden el despegue del sector de la rehabilitación energética y del autoconsumo, con una serie de propuestas para cambiarlo, como por ejemplo el fomento de campañas de sensibilización ciudadana, la mejora de la coordinación administrativa o la mejora de la legislación vigente (www.wwf.es/comunidadeficiente)

Esta campaña también cuenta con un importante eje divulgativo, a través de la realización de actividades de sensibilización y de concienciación ciudadana, como talleres específicos para comunidades de vecinos y material informativo. En concreto, destaca la herramienta online ‘La Comunidad Eficiente, 2.0’, que posibilita que cualquier ciudadano pueda realizar un análisis del consumo energético actual de su vivienda y, además, ofrece recomendaciones a los usuarios para disminuir su consumo energético, tanto dentro de las casas como en las zonas comunes de un edificio de viviendas.

Cristina Martín |WWF